El equipo vallecano, superior en la primera mitad y con ventaja gracias a De Frutos, no supo cerrar el partido y lo aprovechó el capitán rojiblanco para empatar
Treinta y cinco días después de su último partido en casa, el Rayo Vallecano volvió al Estadio de Vallecas con una puesta en escena que disipó cualquier duda sobre el parón forzoso. Tras los problemas en el césped que obligaron a aplazar el duelo ante el Real Oviedo y a trasladar el encuentro frente al Atlético de Madrid a Butarque, el equipo franjirrojo ofreció una imagen sólida y ambiciosa ante el Athletic Club.
El 1-0 al descanso, gracias al tanto de Jorge de Frutos, reflejó una primera mitad de claro dominio local. El Rayo impuso un ritmo alto desde el inicio: presión tras pérdida, laterales profundos y circulación ágil para atacar los intervalos. El Athletic, incómodo y superado en las segundas jugadas, no encontró continuidad en campo rival. La estadística fue elocuente: no realizó ni un solo disparo a puerta antes del intermedio. El dominio local se tradujo en ocasiones claras. Solo la actuación de Unai Simón sostuvo a los rojiblancos. El guardameta intervino con reflejos ante un disparo de Álvaro García y volvió a aparecer con una mano firme tras el cabezazo de Florian Lejeune, cuyo remate se estrelló en el poste. El marcador, incluso, se quedó corto para lo visto sobre el césped.






