Los de Íñigo Pérez, que veían empatada la eliminatoria con el 3-0, consiguen sobreponerse con un gol de Isi y se medirán al Estrasburgo
Más de 1.500 personas llevaron este jueves al barrio de Vallecas hasta Atenas para apoyar a su equipo. Sus jugadores sufrieron el infierno ateniense. Vaya si sufrieron. Los de Íñigo Pérez veían cómo el AEK le empataba la eliminatoria en 50 minutos. Pero la felicidad después del sufrimiento, es felicidad por dos. El 3-0 que igualaba la contienda parecía romper el sueño del Rayo. Pero apareció el coraje de Vallecas. Apareció Isi, el capitán, para demostrar que en el Rayo, como dijo su técnico en la previa, son especialistas en construir o en arreglar desde la ruinas. El murciano puso el 3-1 definitivo para llevar al barrio, por primera vez en su historia, a unas semifinales europeas, donde se medirán con el Estrasburgo.
Íñigo Pérez salió en Atenas con el mismo once titular que tan buen resultado le dio en la ida. El AEK, en cambio, con tres variaciones. Dos de ellas por las bajas sensibles de Luka Jovic y Mantalos. Los madrileños tenían clara su misión: aguantar los primeros minutos e intentar golpear con un tanto para dejar en la lona a los griegos.
Fue un inicio muy sólido del elenco rayista, que pudo adelantarse en una acción en la que Ratiu, con Strakosha vencido en el suelo tras despejar un remate de Isi, mandó el balón fuera. El Rayo trataba de robar y salir rápido a la contra, pero en el minuto 13 llegaría el primer mazazo. Un saque de banda potente de Pilios al área, una acción cada vez más recurrente en el fútbol actual, acabó con Ciss por el suelo tras el cuerpo a cuerpo con Zini y el delantero angoleño —sustituto de Jovic— controló y sacó un cañonazo con la zurda para perforar la portería de Batalla.






