El resiliente Rayo llega al final de la temporada entre unas históricas semifinales europeas y la permanencia en Primera División
No hay partido en Vallecas en el que la afición del Rayo no clame contra su presidente, Raúl Martín Presa, por la situación en la que está el club en todo lo que no tenga que ver con lo que sus jugadores hagan sobre el césped. Las instalaciones deportivas, tanto en el estadio como en la ciudad deportiva, son deplorables hasta el punto de que los jugadores y el cuerpo técnico dieron un paso adelante para emitir un co...
municado. “Durante la pretemporada, la plantilla estuvo cerca de tres meses sin poder entrenar en la ciudad deportiva debido al mal estado de los campos”. No solo ocurrió en la pretemporada. En febrero, cuando se suspendió el partido ante el Oviedo en Vallecas, tuvieron que trasladar los entrenamientos y el partido ante el Atlético se jugó en Butarque. En estas pésimas condiciones el resiliente Rayo está a un pequeño paso de hacer historia en Europa. Los de Íñigo Pérez tendrán que sobrevivir al infierno de Atenas este jueves (21.00, Movistar+) pero, a su vez, se juegan la permanencia en Primera División.
La contundente victoria en el partido de ida ante el AEK (3-0) pasó factura al Rayo el pasado domingo. El conjunto madrileño cayó estrepitosamente por 3-0 ante el Mallorca en un duelo directo por la salvación. Una victoria en Son Moix hubiera dejado la permanencia a punto de caramelo, pero la dolorosa derrota dejó al equipo de Íñigo Pérez a tres puntos de los puestos de descenso en una jornada donde sus perseguidores —Levante, Oviedo y Elche— ganaron. “Si me garantizan que dejando perdida la eliminatoria del jueves nos salvamos, yo la dejo. Ahora mismo te lo firmo, prefiero la salvación y celebramos que permanecemos en Primera que es nuestra esencia, pero como esto no lo sabemos lo que nos queda es asimilar la derrota y el jueves ya llegará”, dijo el entrenador tras la derrota.






