Actualizado Martes,

mayo

23:44Amanece Vallecas con un nuevo mosaico. Uno de esos que adornan con colores rojiblancos y que recuerdan el sentimiento que recorre cada rinc�n del barrio. Se trata de una pintura que cubre dos fachadas juntas: a la izquierda, una ni�a vistiendo la camiseta de la Conference League y, al otro lado, la franjirroja del eterno capit�n que la afici�n ya despidi� en el �ltimo partido en el Estadio de Vallecas: el argentino �scar Trejo.No es necesario darle forma material, pero es una muestra m�s de que el barrio va �a las armas�, como cantan los rayistas, ante esta final. Vallecas se est� vistiendo de gala con la franja, y la gente se prepara de muchas formas para ver el partido. Unos viajar�n, otros lo ver�n en casa, otros en el bar, otros en el estadio... La gente lo transmite cuando, al preguntarles, se iluminan sus miradas. Por ejemplo la de Dani que, junto a su padre, es uno de los aficionados que no ha querido perderse la final. Ellos viajar�n, y no ir�n solos. Sin querer ganar ni un euro, padre e hijo se unieron en busca de gente que, como ellos, quisiera acudir a Leipzig.Sin contar con un gran altavoz, han conseguido unir a familias y aficionados que, por 600 �, llegar�n este mi�rcoles a la ciudad alemana para alentar a su equipo. Ya son 100 rayistas quienes, movidos por el orgullo vallecano, volar�n directos desde Madrid junto a Dani y su padre. �La gente est� como loca. No hay d�a en el que no hablen por el grupo para decir las ganas que tienen y lo emocionados que est�n�, admite Dani a EL MUNDO.Pero esta no es la �nica manera en la que los aficionados disfrutar�n esa bonita final en la que tanta pasi�n y ganas est�n poniendo. Un matrimonio que paseaba por Vallecas con la franja pegada al pecho relataba c�mo y d�nde estar�n este �ltimo mi�rcoles de mayo: �Veremos la final en casa con la familia con la que vamos los domingos al campo�.Y como ellos, muchos vallecanos se quedar�n en el barrio. El trabajo, la econom�a o las costumbres dejar�n a muchos aficionados en Vallecas, llen�ndola de esa esperanza y emoci�n que ya inunda las calles, y que se respira, sobre todo, en las dos m�s emblem�ticas para la franja: la calle del Payaso Fof� y la avenida de la Albufera, calles que rodean el Estadio de Vallecas.En ambas se ubican muchos de los espacios de reuni�n de los rayistas los d�as de partido. Bares en los que ir a ver al equipo un domingo se convierte en toda una experiencia. Uno de los m�s emblem�ticos es el Mes�n Moreno. �Nada m�s pasar a la final, la gente empez� a llamar para reservar. Desde esa noche tengo todo completo�, comentaba uno de los empleados del local.Descartada la petici�n de los vecinos para el montaje de pantallas por las calles de Vallecas por motivos de seguridad, el club ha confirmado que se podr� ver el partido dentro del estadio. Desde el lunes hasta el inicio del partido, los aficionados pudieron ir adquiriendo su entrada a cinco euros en las taquillas. Colas inmensas de m�s de seis horas se vienen formando en Vallecas. Todo por la negativa del club, en pleno siglo XXI, a habilitar una p�gina web en la que adquirirlas.Pero esto no es un motivo para que los hosteleros no sigan organizando un d�a grande en el barrio. �Vamos a prepararlo todo como si fuera la final del Mundial. Doblaremos personal y provisiones�, declaraban desde el m�tico local de la avenida de la Albufera. Tambi�n en Payaso Fof�. Varios establecimientos explican la hermandad del barrio los d�as de partido. Aquellos que aceptan reservas ya han colgado el cartel de �completo�. La cerveza es la provisi�n estrella, y la emoci�n que han vivido en las anteriores eliminatorias mantiene los nervios a flor de piel, tambi�n para aquellos que estar�n detr�s de la barra.Ahora, Vallecas murmura. Son 2.200 kil�metros los que separan las calles de Madrid de los asientos de Alemania, pero las franjirrojas ya inundan las aceras y los barriles esperan tras las barras, preparando as� al barrio para la historia. Un barrio obrero y humilde que, por unas horas, se asomar� al balc�n de Europa para tocar el cielo porque, cuando empiece a rodar el bal�n en Leipzig, el barrio m�s grande de Europa ya habr� ganado su noche m�s especial. Ya s�lo faltar� saber el resultado del partido.