Aficionados radicales de ambos equipos se desplazaron a Sevilla armados con palos, barras de hierro, cuchillos y armas y protecciones de todo tipo

No fueron siquiera 15 minutos de fama. Con suerte, 15 segundos. Suficiente en plena retransmisión de una final de Copa. Decenas de seguidores del Atlético de Madrid situados en las primeras filas del Estadio de la Cartuja aguardaban de espaldas al césped el arranque del segundo tiempo. La imagen fue poderosa: todos lucían la misma zamarra. Y todas las camisetas lucían el mismo número: 82. No era un dorsal. Sino la fecha que rememora el año fundacional del Frente Atlético: 1982.

La fotografía de ese momento fue relativamente anecdótica: enfrentados los grupos más radicales de seguidores de uno y otro equipo desde el asesinato del aficionado de la Real, Aitor Zabaleta, en 1998, la vigilancia policial en torno a esta final de Copa del Rey era máxima. De ahí la noticia conocida apenas unas horas antes del partido: La Policía Nacional había identificado desde el viernes a 160 aficionados radicales en el marco del dispositivo especial desplegado ante la celebración de la final en Sevilla. La Policía intervino una gran cantidad de “objetos contundentes, entre ellos cuchillos, palos, cadenas, pasamontañas y más de un centenar de barras de hierro”.