La guerra de Ucrania está tomando un peligroso desvío hacia los países europeos del Báltico. En las últimas semanas, tanto el contingente de la OTAN desplazado en la zona como los ejércitos de Estonia, Lituania, Letonia o Finlandia están en alerta ante la aparición de drones sobre el cielo de los países bálticos. Rusia ha conseguido supuestamente mediante sus sistemas de guerra electrónica desviar drones ucranianos hacia territorio europeo. Ucrania ha pedido disculpas. Hay una guerra de desinformación en toda regla: Rusia ha desplegado una campaña de acusaciones sin pruebas sobre el despliegue de tropas ucranianas en estos países bálticos para lanzar drones sobre objetivos rusos, que es negada radicalmente por los propios países, Europa, la OTAN e incluso Estados Unidos.

Ucrania ha conseguido desarrollar drones de largo alcance que han burlado las defensas antiaéreas rusas. Los ataques ucranianos se habrían centrado en infraestructuras energéticas como la refinería de petróleo de Syzran, en el oeste de Rusia, un ataque que fue destacado por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. Solo unos días antes, el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, afirmó que varias instalaciones de otra refinería, propiedad de Gazprom, fueron dañadas durante los ataques ucranianos. Algunos de los 120 drones que se lanzaron impactaron en viviendas de ciudadanos, provocando varios muertos y heridos.