La cumbre de la OTAN en Ankara de julio se prevé muy caliente. Y tensa. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha advertido este viernes a sus aliados europeos que el presidente de su país, Donald Trump, está muy “decepcionado” con algunos de ellos por su respuesta a las operaciones de Washington contra Irán. También les ha avisado de que los recortes de las fuerzas estadounidenses en el Viejo Continente seguirán, pese al último anuncio del magnate republicano de que enviará 5.000 nuevos soldados a Polonia. “Como cualquier alianza, tiene que ser beneficiosa para todos los involucrados. Debe haber una comprensión clara de cuáles son las expectativas”, ha remarcado Rubio en Helsingborg, una vibrante ciudad del sur de Suecia donde se han reunido los ministros de Exteriores de la OTAN. Los aliados europeos llegaban tentándose las vestiduras a Helsingborg, cuyo puerto ve pasar cientos de barcos rusos de la flota fantasma que sacan del Báltico el crudo que financia la guerra del Kremlin en Ucrania. El escenario previsto era que Rubio les presentara más ajustes. Así, el anuncio de Donald Trump el jueves —revestido de elogios al presidente polaco, el ultraconservador Karol Nawrocki, al que respaldó en las elecciones— de que enviará nuevas tropas a Polonia, solo unos días después de que el Pentágono informase de la suspensión de la presencia de una brigada blindada en ese país, les ha sorprendido.Rubio les ha advertido, sin embargo, que el plan estadounidense de reevaluar su presencia en Europa no se ha enterrado en un cajón. “Estados Unidos sigue teniendo compromisos globales que debe cumplir en términos de nuestro despliegue de fuerzas. Y eso nos obliga constantemente a reexaminar dónde colocamos tropas. Esto no es algo punitivo, es algo que está en marcha, y que ya existía”, ha lanzado el jefe de la diplomacia estadounidense junto a Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica.Ese cambio de paradigma en la organización militar, de la que forma parte España desde 1982, dominará la cumbre del 7 de julio en Ankara, la capital turca. Allí, Trump también manifestará cara a cara su descontento con algunos aliados por lo que considera una falta de cooperación injustificable de los países europeos en acciones para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, que Irán ha cerrado como consecuencia de los ataques de EE UU e Israel.“Es algo que deben discutir los líderes”, ha señalado con gesto serio Rubio, en la primera cita de alto nivel entre EE UU y los europeos desde que la Administración de Trump anunció la retirada de 5.000 soldados en Alemania, tensando más la relación euroatlántica. Un anuncio de repliegue que se suma a la decisión de congelar el proyecto de estacionar misiles Tomahawk en territorio alemán, que se produjo después de que el canciller alemán, Friedrich Merz, criticase la campaña de EE UU en Irán y que en Europa se ha interpretado como castigo a Berlín.“Si bien Estados Unidos se va a orientar más hacia otros escenarios, la disuasión y defensa general en Europa debe permanecer igual, porque nos enfrentamos a la amenaza rusa”, ha remarcado en una rueda de prensa Rutte. El neerlandés ha asumido el relato de Washington y lleva meses avisando a los aliados, como un mantra, de que Europa debe dejar de depender tanto de Estados Unidos. “Seamos claros: continuaremos con la trayectoria que estamos siguiendo: una Europa y una OTAN más fuertes, asegurándonos de que, con el tiempo, paso a paso, dependeremos menos de un solo aliado [EE UU]”, ha expresado el secretario general de la OTAN.“Nada de esto es una sorpresa, aunque entiendo que haya creado cierto nerviosismo”, ha admitido Rubio tras reunirse con sus homólogos europeos. “Hay un amplio reconocimiento de que habrá, eventualmente, menos tropas en Europa de lo que ha habido históricamente”, ha añadido el estadounidense.Estados Unidos mantiene actualmente alrededor de 100.000 militares en Europa, incluyendo fuerzas permanentes y despliegues rotatorios, frente a los aproximadamente 80.000 efectivos presentes antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022. Washington estudia ahora un repliegue gradual hacia niveles previos a la guerra.Además, Washington planea recortar también el número de militares comprometidos para la OTAN en caso de crisis europea, según una información de Reuters. Se trata de fuerzas adicionales que Estados Unidos tiene preparadas y asignadas al plan de la OTAN para escenarios de crisis en Europa, preparadas para desplegarse rápidamente en caso de conflicto.Mientras sigue el tránsito hacia nuevos ajustes, el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, ha celebrado este viernes el cambio de rumbo de Trump sobre las tropas que llegarán a Polonia. “Bien está lo que bien acaba”, ha dicho en Helsingborg.El ministro de Exteriores Noruego, Espen Barth Eide. “Reconocemos que existe el deseo de reducir el número de efectivos; es algo que se lleva diciendo desde hace mucho tiempo. Lo importante es que esto se haga de manera estructurada, de modo que Europa pueda reforzar su presencia cuando Estados Unidos la reduzca”, ha insistido. Una visión que ha compartido la jefa de la diplomacia de Rumania, Oana-Silvia Toiu. “Está bastante claro que, desde hace algún tiempo, nos estamos preparando dentro de la OTAN y, por supuesto en Europa para adaptarnos a la nueva estrategia estadounidense”, ha apuntado.Confusión en EuropaA los aliados europeos les confunden los bamboleos de Trump. Sin embargo, el sentir general es que sus críticas a la Alianza, la puesta en duda del compromiso de sus socios con Washington, las decisiones sobre Alemania —que es su principal base en el continente y donde sin embargo mantendrá una importante presencia— son solo el principio de algo mucho más amplio: la reconfiguración estructural de la OTAN.El recelo se ha visto agravado por las tensiones con Rusia en los países bálticos con serios episodios de caída de drones ucranios que los europeos achacan a la guerra electrónica del Kremlin. También, por la sensación, cada vez más extendida en Francia, Alemania y en Bruselas, de que la relación transatlántica entra en una fase de incertidumbre estratégica inédita desde el final de la Guerra Fría.El cambio va más allá de las críticas y arreones constantes de Trump sobre algunos aliados. Como España, que ha negado a EE UU el uso de las bases de Morón y Rota para la guerra contra Irán, algo que ha enfurecido a Trump, que ya había puesto el foco en Madrid y en el Gobierno de Pedro Sánchez, y que ha llegado a decir que debería expulsarse de la Alianza. España es el único país que no se ha comprometido a gastar el 5% de su PIB en defensa.Este viernes, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha asegurado que España está cumpliendo con lo prometido en cuanto a despliegues y capacidades y ha descartado las amenazas de Trump de expulsar a Madrid de la OTAN. “Seamos serios”, ha ironizado. Los tratados de la Alianza Atlántica no disponen una fórmula para expulsar a un aliado.
EE UU avisa a Europa de que mantendrá el repliegue pese al envío de tropas a Polonia
El secretario de Estado de Estados Unidos advierte a los aliados de la OTAN que Trump está muy “decepcionado” por su falta de apoyo en Oriente Próximo











