El anuncio a golpe de publicación en Truth Social tranquilizó a muchos de los asistentes a la cumbre de ministros de Exteriores de la OTAN que se celebró ayer en la localidad sueca de Helsingborg. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recapacitaba: ya no iba a castigar a Polonia cancelando el despliegue de unos 5.000 efectivos estadounidenses, previsto como parte de las fuerzas especiales que van rotando en el país.“Todo está bien si acaba bien”, respiró el ministro de Exteriores polaco, Radosław Sikorski. “Lo importante es que esto se haga de forma estructurada, para que Europa pueda reforzarse cuando Estados Unidos reduzca su presencia”, comentaba su homólogo noruego, Espen Barth Eide, en su llegada a la reunión, una de las últimas citas aliadas antes de la importante cumbre de Ankara de julio a la que asistirá Trump en persona.Polonia respira aliviada por la marcha atrás del republicano, animado por su cercanía al presidente ultraLa petición de Barth Eide no es casual. El problema es que Trump no motivó su anuncio por razones operacionales del Pentágono, sino por su simpatía por el presidente ultraconservador de Polonia, Karol Nawrocki, con quien se lleva estupendamente. La decisión previa de reducir la presencia militar estadounidense había tomado por sorpresa a Nawrocki, considerado un gran aliado de Trump en Europa. Según reconstrucciones de los medios estadounidenses, el inquilino de la Casa Blanca llamó al secretario de Guerra, Pete Hegseth, para preguntarle por qué se había castigado a Polonia, si es un amigo tan cercano de Washington. Polonia es el aliado que más gasta en defensa (un 4,5% del PIB) entre los 32 miembros de la coalición militar.Esta manera de operar, de sorpresa en sorpresa, está causando cierto nerviosismo entre los aliados, que comienzan a digerir que EE.UU. va a retirar parte de sus fuerzas operativas en el continente como parte de lo que el número dos del Pentágono, Eldrige Colby, bautizó como “la OTAN 3.0”. Es decir, una alianza en que los países europeos asuman más responsabilidades tanto económicas como a nivel operativo, mientras EE.UU. se centra en el Indo-pacífico y en América Latina, sus teatros de operaciones predilectos, según detallaba en la Estrategia de Seguridad Nacional. Los 32 aliados han alcanzado ya el 2% del PIB en inversión militar y van asumiendo la idea de que las capacidades convencionales para defender a Europa en caso de un ataque externo serán cosa suya, mientras EE.UU. mantendrá con su paraguas nuclear su compromiso con los aliados europeos.Lee también“Estados Unidos sigue teniendo compromisos globales que debe cumplir en lo que respecta al despliegue de nuestras fuerzas, lo que nos obliga constantemente a replantearnos dónde destinamos las tropas; no se trata de una medida punitiva, sino simplemente de un proceso continuo que ya existía anteriormente”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, ante las cámaras al llegar a la reunión de ministros de Exteriores. “Por lo tanto, como saben, seguiremos reevaluando. Ha sido un proceso continuo que comenzó desde el primer día de esta administración y se ha mantenido a lo largo de la misma en coordinación con los países de la OTAN”, explicó.Por todo ello, para el secretario de Estado de Trump “nada de esto es sorprendente”. “Aunque, obviamente, entiendo por qué genera cierto nerviosismo. Pero creo que existe un amplio reconocimiento de que, con el tiempo, habrá menos tropas estadounidenses en Europa de las que ha habido históricamente por diversas razones”, continuó ante la prensa.Rubio asegura que no es un “castigo” pero confirma que habrá más recortes de tropas en EuropaEs lo que Mark Rutte, secretario general de la organización, define como el burden shifting , es decir, el reequilibrio de la carga. La trayectoria que seguimos “es una Europa más fuerte y una OTAN más fuerte, asegurándonos de que, con el tiempo, paso a paso, dependamos menos de un único aliado, como hemos hecho durante tanto tiempo, que es Estados Unidos”, declaró el neerlandés en una rueda de prensa tras el encuentro en Suecia.El problema para Europa ya no es tanto asumir esta nueva realidad, ya que no queda otra, sino la imprevisibilidad del presidente estadounidense y sus políticas erráticas. La anfitriona del encuentro, la ministra sueca de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, reveló al final de la cita que los aliados habían coincidido en que cualquier cambio relativo al número de tropas estadounidenses en el continente europeo debe realizarse “de forma ordenada” para garantizar que los recursos militares sean reemplazados por sus socios.El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, saluda a la ministra sueca,Maria Malmer StenergardJulia Demaree Nikhinson / Ap-LaPresseTampoco gusta en Bruselas ni en las capitales que el magnate deje a oscuras a los aliados al de tomar decisiones importantes. Por ejemplo, al atacar a Irán, una cosa que Alemania ha reprochado en público y que le ha costado no solo la retirada de 5.000 soldados estadounidenses, sino también la cancelación del despliegue de misiles Tomahawk de largo alcance. Algo destacable, ya que no será fácil que Berlín sustituya esta tecnología clave. De momento, no existe ninguna alternativa europea válida para estos proyectiles imprescindibles para neutralizar los misiles rusos.Rubio no se escondió al reconocer que Trump estaba “decepcionado” por la falta de seguidismo de sus aliados de la OTAN en el conflicto iraní. Y no lo va a dejar pasar: será en la cumbre de líderes de Ankara, a principios de julio, cuando les vaya a hacer rendir cuentas.Los socios coinciden en que cualquier cambio relativo al número de tropas debe ser “ordenado”“Las opiniones del presidente, francamente, su decepción con algunos de nuestros aliados de la OTAN y su respuesta a nuestras operaciones en Oriente Medio, están bien documentadas”, explicó Rubio a los periodistas. “Es algo que habrá que abordar, pero que no se resolverá ni se tratará hoy. Es algo que se debe discutir a nivel de los líderes”, remarcó, con semblante serio, en su llegada a la reunión de Suecia. La reprimenda seguirá en Turquía.TensiónRubio, preocupado por la escalada en el bálticoLos recientes incidentes con drones en los países bálticos preocupan a Estados Unidos, que está siguiendo de cerca la situación desde que Lituania y Letonia emitieran alertas el miércoles por una “amenaza aérea”, un día después de que un caza de la OTAN abatiese otro de estos aparatos ucraniano en Estonia, procedente de Rusia. “Entendemos que estos países se sientan amenazados por razones obvias. Es algo preocupante porque siempre te alarma que algo así pueda desencadenar algo más grande, y esa siempre es una posibilidad”, advirtió el secretario de Estado, Marco Rubio, hablando con la prensa en su salida de la reunión de ministros de Exteriores de Suecia. Ucrania y los bálticos dicen que se trata de drones que volaban por territorio ruso hacia objetivos en los óblasts de Leningrado y Pskov, en el oeste del país, pero fueron desviados por Moscú fuera de sus fronteras mediante sistemas de guerra electrónica. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, garantizó desde Suecia que el compromiso de los aliados con el artículo 5 es “inquebrantable” y avisó a Moscú que “si alguien tuviera la insensatez de atacarnos, la respuesta sería devastadora”Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).