La cumbre de la OTAN en Ankara de julio se prevé muy caliente. Y tensa. El secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, ha advertido este viernes a sus aliados europeos que el presidente de su país, Donad Trump, está muy “decepcionado” con algunos de ellos por su respuesta a las operaciones de Washington en Irán. El magnate republicano se ha despachado duramente contra lo que considera una falta de cooperación injustificable de los países europeos en acciones para forzar la apertura del estrecho de Ormuz, que Irán ha cerrado como consecuencia de los ataques de EE UU e Israel. Y se lo dirá a la cara en la cumbre de Ankara, la capital turca, del 7 de julio. “Tendrá que abordarse”, ha incidido Rubio en Helsingborg, en el sur de Suecia, donde participa en una reunión de ministros de Exteriores de la OTAN. “Es algo que deben discutir los líderes”, ha señalado con gesto serio el jefe de la diplomacia estadounidense.Los aliados europeos llegaban preparados a Helsingborg para recibir de Rubio avisos sobre nuevos recortes en las fuerzas de Washington en Europa como parte de los despliegues de la Alianza Atlántica. El anuncio de Donald Trump el jueves —revestido de elogios al presidente polaco, el ultraconservador Karol Nawrocki— de que sí enviará nuevas tropas a Polonia, solo unos días después de que el Pentágono informase de la suspensión de la presencia de una brigada blindada en ese país, ha sorprendido a los aliados europeos. Rubio les ha advertido, sin embargo, que el plan estadounidense de reevaluar su presencia en Europa sigue en marcha. “Estados Unidos sigue teniendo compromisos globales que debe cumplir en términos de nuestro despliegue de fuerzas, y eso nos obliga constantemente a reexaminar dónde colocamos tropas. Esto no es algo punitivo, es algo que está en curso, y que ya existía”, ha lanzado el jefe de la diplomacia estadounidense hablando junto a Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica. “Como cualquier alianza, tiene que ser beneficiosa para todos los involucrados. Tiene que haber una comprensión clara de cuáles son las expectativas”, ha dicho.Los aliados europeos son conscientes del repliegue de EEUU y creen que la decisión de Trump de retirar 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y de congelar el proyecto de estacionar misiles Tomahawk en territorio alemán es solo el principio de algo mucho más amplio: la reconfiguración estructural de la OTAN. Un primer paso, además, que castiga en cierta manera a Alemania después de los comentarios de su canciller, Friedrich Merz, contra el plan de EE UU en Irán.El recelo se ha visto agravado por las tensiones con Rusia en los bálticos con serios episodios de caída de drones ucranios que los europeos achacan a la guerra electrónica del Kremlin. También, por la sensación, cada vez más extendida en Francia, Alemania y en Bruselas, de que la relación transatlántica entra en una fase de incertidumbre estratégica inédita desde el final de la Guerra Fría.“Seamos claros: continuaremos con la trayectoria que estamos siguiendo: una Europa y una OTAN más fuertes, asegurándonos de que, con el tiempo, paso a paso, dependeremos menos de un solo aliado·, zanjó Rutte.