Luces para la Constituci�nEl soci�logo Juan Jes�s Gonz�lez, uno de los mayores especialistas en el terreno electoral, advierte de las consecuencias de la ruptura de los equilibrios de poder, la pol�tica de bloques y la captura de las instituciones de durante la etapa de Pedro S�nchezEl soci�logo Juan Jes�s Gonz�lez, durante la entrevista.Actualizado Viernes,

mayo

23:11�La imputaci�n del ex presidente del Gobierno Jos� Luis Rodr�guez Zapatero por graves delitos de corrupci�n, m�s all� de su dimensi�n judicial, acelera el fin del mandato de Pedro S�nchez?Los soci�logos que nos dedicamos a cuestiones electorales relativizamos el impacto de la corrupci�n. Basta remontarse a los a�os 90, cuando la escandalera de la �ltima legislatura de Felipe Gonz�lez. Los estudios que hicimos en ese momento ya demostraban que el PSOE tiene bastantes recursos para compensar el desgaste por la corrupci�n. Y ahora, en el caso de Zapatero, llueve sobre mojado en una legislatura plagada de esc�ndalos. Pero Zapatero ha sido una de las personas que m�s influencia pol�tica ha ejercido sobre S�nchez durante los �ltimos a�os. Las negociaciones con los socios parlamentarios del PSOE o los resultados de las elecciones generales de 2023, por poner dos ejemplos, no se entienden sin su participaci�n. Como S�nchez representa un paradigma completamente opuesto al de Felipe Gonz�lez, ha decidido instrumentalizar la figura de Zapatero porque le ha venido muy bien en algunas campa�as. Pero no creo que la corrupci�n le vaya a pasar factura al Gobierno. Pasa un poco como con el s�ndrome de la cicuta: si t� est�s acostumbrado a tomar una cierta dosis todos los d�as, llega un momento en que la cicuta ya no produce m�s efecto. A estas alturas est�n en juego otras cosas que pesan m�s.�Qu� cosas?Hay una cuesti�n cr�tica: la situaci�n econ�mica. El famoso �cohete� no funciona como se estaba diciendo. Existe una percepci�n de que la situaci�n econ�mica se puede complicar como consecuencia de las tensiones derivadas por la guerra de Ir�n. Tuvimos un indicio de ello en las elecciones auton�micas de Castilla y Le�n. El foco medi�tico estaba puesto en el No a la guerra y, seguramente, eso facilit� las cosas al candidato socialista. Pero nadie se percat� de que, al mismo tiempo, un cierto electorado acude a refugiarse en brazos de un PP que concurri� a las urnas bajo el lema Certezas. Los soci�logos llamamos a eso voto econ�mico. Como ya ocurri� con la invasi�n rusa de Ucrania, la gente ve la amenaza de la escalada inflacionista al llegar a la gasolinera. Lo tiene ah�. Y ahora mismo es lo que m�s preocupa a los ciudadanos, especialmente a los asalariados, que llevan muchos a�os perdiendo poder adquisitivo. O sea, que pese al impacto que provocan los esc�ndalos, �lo que de verdad puede tumbar al Ejecutivo es la econom�a?El aumento del coste de la vida y problemas graves como el de la vivienda. Todo esto siempre le ha hecho mucho da�o al PSOE. Ya pas� con Gonz�lez y, sobre todo, durante el segundo mandato de Zapatero.�La incertidumbre geopol�tica abre una oportunidad para articular una alternativa alrededor de gestores previsibles, incluso aburridos?Ese fue el acierto de Alfonso Fern�ndez Ma�ueco en las �ltimas elecciones en Castilla yLe�n. Aprendi� del error de Jorge Azc�n, quien busc� combatir a Vox con sus propias armas. Ma�ueco apost� por otra cosa: una campa�a de bajo perfil liderada por un gestor aburrido y previsible. Si nos atenemos a los resultados del ciclo electoral que han cerrado las andaluzas, est� claro que el PP se equivocar�a si entra en guerras culturales o ideol�gicas con Vox.�Podr�a decirse que, entre la v�a Ayuso y la v�a Moreno, el PP acertar�a si apuesta por la v�a Ma�ueco?En cierto modo, Juanma Moreno seguro que la ten�a en mente para los comicios del 17-M. S� abraz� el andalucismo, aunque eso es transversal a todos los partidos. Usted adelant� el pasado abril que un aumento de la participaci�n podr�a privar a Moreno de revalidar su mayor�a absoluta, como finalmente ocurri�. �C�mo lo vio venir?Normalmente publico mis estimaciones, apoy�ndome en ficheros, en el digital La Discrepancia. En ese momento vi que el CIS hizo una encuesta sobre las inundaciones en Andaluc�a, cosa llamativa porque, siendo graves, no fueron como la dana. Nadie hace 8.000 entrevistas s�lo para hacer preguntas sobre las inundaciones. Obviamente, ah� hab�a otra intenci�n. Saqu� la calculadora para regular unos coeficientes de ponderaci�n, corrigiendo los sesgos de la encuesta, y sali� que la participaci�n pod�a aumentar de manera significativa, cosa que efectivamente ha ocurrido: ha subido ocho puntos. El error era que ese aumento de la participaci�n iba a perjudicar al PP. �Por qu�? Porque el PP ya ten�a a sus votantes muy movilizados. Por tanto, estaba claro que, si se incrementaba la participaci�n, eso iba a favorecer a la izquierda. Y luego tuve el acierto de anticipar el sorpasso de Adelante Andaluc�a a Por Andaluc�a. La explicaci�n es que los j�venes est�n muy polarizados. Los de derechas votan a Vox. Los de izquierda, en el caso de Andaluc�a, ven a Antonio Ma�llo [cabeza de lista de Por Andaluc�a] como una muleta del PSOE. Por eso cada vez m�s j�venes votan a partidos como Adelante Andaluc�a, el BNG o Bildu.�Esa izquierda que se define como �soberanista� es una amenaza para el PSOE?Un tertuliano de La Sexta, durante la noche electoral, nos anunci� la buena nueva de la irrupci�n de la izquierda �plurinacional�. No s� si los socialistas se hacen cargo de lo que esto significa, pero lo que puede ocurrir es que, dentro de un a�o, en regiones como Galicia, el Partido Socialista puede dejar de ser una fuerza hegem�nica. Y esto nos anuncia una especie de rep�blica de cantones confederados, porque no s� muy bien qu� otra manera va a haber de articular todo eso.�Qu� impacto puede tener en unas generales la merma del poder territorial del PSOE y los movimientos en la izquierda?Lo de Gabriel Rufi�n lo veo como una operaci�n de marketing para ocupar el espacio que deja Yolanda D�az. En todo caso, las formaciones minoritarias de izquierda, en unas generales, lo tienen m�s dif�cil porque puede funcionar el voto �til en favor de S�nchez. La estrategia del presidente, radicalizada desde la mayor�a absoluta de Moreno en Andaluc�a en 2022, es ir al l�mite. Ess t�ctica ha llevado a que, en la escala ideol�gica, el votante promedio del PSOE ha pasado del cuatro al tres, que es donde estaba Pablo Iglesias hace diez a�os. Eso significa que ya no estamos ante el PSOE; es otro partido, uno populista de izquierdas. En ese contexto, esta posibilidad que anunci� un tertuliano el domingo, que entiendo que es lo que los estrategas del sanchismo tienen en la cabeza, conducir�a a un PSOE decidido a pescar en el caladero de un voto de dual: personas que en unas auton�micas dan su apoyo a opciones cantonalistas, pero que luego respaldan a S�nchez en las generales. Eso supondr�a la liquidaci�n del PSOE como partido socialdem�crata. Por aclarar: el tertuliano al que alude es Iv�n Redondo y no es uno cualquiera. Es el ex director del Gabinete de la Presidencia en La Moncloa, quien est� llamando al PSOE a abrazar sin ambig�edades la v�a plurinacional.Efectivamente, en eso estamos.En una tribuna en EL MUNDO, publicada el 3 de junio de 2022, usted hablaba del �nuevo ciclo andaluz�: el PSOE parece incapaz de superar el escenario de �fin de r�gimen� mientras PP y Vox han trasladado a las urnas una mayor�a social clara. �Este vuelco sociol�gico es extrapolable al conjunto del pa�s?Esa es la clave importante de lo que pasa en Andaluc�a. El resultado del 17-M es m�s de lo mismo del cambio importante que se abri� en 2022. Y lo que consolida este cambio es la contradicci�n en la que incurre el PSOE, que por un lado dice que Vox es un peligro pero, por otro, no piensa hacer nada para impedir que llegue al Gobierno. De hecho, lo que quieren es que avance porque esa es la ventana de oportunidad para los socialistas. La abstenci�n masiva de votantes socialistas, como se ha visto en Andaluc�a, genera una din�mica social que es t�pica de fin de r�gimen: cuando un partido se queda con un electorado ruralizado y envejecido, significa que las redes clientelares que hab�a tejido el PSOE en los pueblos todav�a siguen funcionando, pero en las capitales ya est�n disueltas. Si pierdes las ciudades, la clase media y la costa, �qu� te queda? Un partido residual y rural, a diferencia, por ejemplo, del PP gallego, que controla la pir�mide clientelar desde arriba. El PSOE necesita recomponer toda su estrategia y su estructura.Usted tiene escrito en estas p�ginas que estamos ante una �crisis sin precedentes que afecta a todos los pilares del Estado�, asunto sobre el que est� preparando un libro. La crisis tiene dos componentes fundamentales. Uno es una estrategia de exclusi�n de la derecha que recuerda un poco la de la conjunci�n republicano-socialista de los a�os 30. Y luego, para que la estrategia quede cristalina, viene la met�fora del muro. La segunda dimensi�n estriba en la captura de los �rbitros. S�nchez empieza poniendo a una ministra al frente de la Fiscal�a General del Estado y termina situando a otro ministro como gobernador del Banco de Espa�a. Ha colonizado y neutralizado pr�cticamente todas las instituciones que funcionan como mecanismos de control del sistema. Esa pol�tica se ha hecho estructural. �Es un fallo de sistema?S�. Otra de las dimensiones de la crisis es que se cambian las reglas del juego sin pasar por reformas, como ocurri� con la Ley de Amnist�a, avalada por el Tribunal Constitucional. Ah� es donde el sistema cruje. Las crisis ahora no tienen ya nada que ver con las que hemos vivido en el siglo pasado. Ahora consisten en que alguien desde dentro desmonta los controles y rompe los equilibrios. Si uno analiza la evoluci�n de la nueva pol�tica desde 2015, podemos ver que entonces a�n hab�a espacios para la transversalidad. A partir de la moci�n de censura, lo que se produce es la fractura de una esfera p�blica dividida entre la fachosfera y la progresfera. La gente est� instalada en c�maras de eco y en zonas de confort a fin de superar la disonancia cognitiva que le producen ciertos acontecimientos. Es lo que acabamos de ver con todo lo que rodea a Zapatero. �C�mo se acaba con el bibloquismo?S�lo de una manera: cuando el bloque que inicia el bibloquismo como estrategia pierda las elecciones. Mientras tanto, es inalterable. �Y qu� incentivos tendr� el bloque de la derecha para recomponer los equilibrios de poder? Si la victoria es un poco justa o el PP necesita a Vox, hay que tener cuidado para reponer las piezas. Pero si viene un partido con 200 diputados, �para qu� va a restablecer los �rbitros si el tablero se vuelve a su favor? Este es el problema de cuando se rompen los equilibrios. �S�nchez tiene al alcance, pese a todo, revalidar una mayor�a parlamentaria en las pr�ximas generales?No. Todos los partidos se han movido hacia la izquierda. Vox, para captar votos del PP; el PP, para hacer lo propio con el PSOE; y el PSOE, para quedarse con la izquierda. A las derechas les viene bien porque est�n cada vez m�s cerca del votante medio. Emiliano Garc�a-Page ha exigido a S�nchez que convoque las generales antes que las auton�micas y municipales de 2027. �Un superdomingo electoral favorecer�a al PSOE?No le favorecer�a a S�nchez. Su prioridad ahora mismo es el control org�nico. Eso significa ir apartando a todos que a�n le hacen contrapeso, incluyendo a Page y a varios alcaldes. �Veremos a Alberto N��ez Feij�o gobernando apoyado en el PNV y Junts o ese esquema de pactos con los nacionalistas es ya inviable?No, porque la balcanizaci�n de la pol�tica espa�ola ha ido demasiado lejos. Es muy dif�cil para la derecha volver a ese esquema. Lo m�s probable es que Feij�o dependa de Santiago Abascal, seguramente con Vox fuera del Gobierno. Eso nos podr�a llevar a una crisis que en la literatura confederal se llama crisis de nulificaci�n, que se produce cuando los territorios que aspiran a una f�rmula confederativa deciden no acatar la legislaci�n. Ya ocurre con el incumplimiento de las sentencias en materia ling��stica en Catalu�a. En alguna ocasi�n se ha referido en EL MUNDO al �liderazgo bic�falo� entre Feij�o y Ayuso. �C�mo lo tiene que gestionar el PP?Con mucha flexibilidad, que es lo que requiere el mapa territorial en Espa�a. El madrile�ismo defiende la idea de que con Ayuso el PP tendr�a asegurados 200 diputados. No se dan cuenta del rechazo que la presidenta madrile�a genera en regiones como Galicia. Si el PP est� creciendo es porque su estructura organizativa y su control territorial se est�n ensanchando. Eso le permite tener un cimiento muy s�lido. El �xito del PP nunca ha dependido de que su l�der tenga mucho tir�n, sino de que tenga el m�nimo rechazo. Por eso Arriola insist�a tanto en las campa�as de bajo perfil. �Vox est� en condiciones de alcanzar el 20% del voto? Ya no. La propaganda oficial asocia a Vox al franquismo, pero en realidad est� vinculado al lepenismo, que es el resultado de un largo proceso en el que ha ido ganando terreno. El problema de Abascal es que en tres o cuatro a�os ha tratado de transitar de un partido con una agenda moralista, de defensa de la familia y de los valores tradicionales, a otro nativista, que se encara con la jerarqu�a eclesi�stica, con ofertas agresivas en materia de vivienda y que utiliza como bander�n de enganche la inmigraci�n. Era de esperar que en alg�n momento surgiera una pugna interna. Y no tiene una estructura org�nica capaz de canalizar esas tensiones.Naci� en Pedrosa del Rey, Ria�o (Le�n), en 1956. Es catedr�tico de Sociolog�a de la UNED y, entre 2008 y 2018, fue consejero editorial del CIS.Autor de numerosos estudios sobre elecciones, su �ltimo libro es Las razones del voto en la Espa�a democr�tica (1977-2023) (Catarata, 2024).