La crisis del sistema de pensiones en Ecuador pasa por una etapa clave y retadora que podría tomar un nuevo impulso debido a que el informe del FMI (abril, 2026) relacionado con la quinta revisión del acuerdo ampliado refiere los avances y falencias del programa, así como efectúa un requerimiento expreso a las autoridades nacionales para que avancen en reformas estructurales a la seguridad social, partiendo de los resultados del estudio actuarial (datos a diciembre de 2024), que deben obtenerse máximo este diciembre.Debido a sus graves problemas, el FMI ha planteado al Gobierno como tema central del programa de financiamiento progresar en cambios sustanciales en el fondo de pensiones del IESS, tema tratado en estos días por la prensa nacional, destacando que el fondo en el año 2026 recibirá cerca de $ 3.400 millones por aportes de afiliados y empleadores, y pagará en pensiones jubilares alrededor de $7.400 millones, quedando un déficit aproximado de $ 1.200 millones, por lo cual, probablemente, echará mano al ahorro guardado en décadas.Los problemas y potenciales soluciones estructurales del sistema de pensiones son de conocimiento público, expuestos por distintas fuentes, e inclusive en esta columna se han mencionado en varias oportunidades, con base en información pública del organismo de control (2019-2022), conocidos también por el Directorio del IESS y máximas autoridades del Estado. Entre los temas críticos destacan: a) Varios años de medidas mal delineadas e implementadas, provocando reducción de aportes frente al incremento de beneficios pensionales; b) Aumento de la esperanza de vida, generando un subsidio de los jóvenes a las personas que se jubilan; c) Dependencia de un fisco con limitada sostenibilidad, endeudado con el IESS y satisfaciendo necesidades fiscales de corto plazo con recursos la indicada entidad; e) Gobierno corporativo con débil proceso de rendición de cuentas; d) Economía con bajo desempeño, con débil generación de empleo formal y crecimiento de fuerza laboral informal, la cual no aporta a la seguridad social. Las reformas estructurales y paramétricas a la seguridad social deberán partir de los resultados del estudio actuarial de diciembre de 2026, refiriéndose como mínimo a incrementos en los parámetros de jubilación, en el monto de las aportaciones y/o número de años para acceder a ella, jubilación patronal obligatoria desde el primer día de trabajo, cronograma de aproximación para la transición. Sin embargo, esto no será suficiente si el Estado no paga la deuda al IESS y no reduce el financiamiento de su déficit fiscal en esta institución, documentando en convenios interinstitucionales con indicadores de cumplimiento verificables; a la vez que incorporar aportes del sector informal vía una política seria de incentivos.Completar las reformas estructurales que necesita la seguridad social implica cumplir principios de solidaridad, idoneidad, sostenibilidad y propiciar que los ciudadanos estén cómodos con las reformas; eliminando, en el tiempo, la presión sobre el fisco e implantando un pilar fundamental de la estabilidad económica e institucional del país. (O)
Rosa Matilde Guerrero Murgueytio: IESS, problema que persiste | Columnistas | Opinión
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