Sin duda la palabra de la semana ha sido mango, ya sea refiriéndose a la tienda de ropa que puedes encontrar en cualquier calle céntrica e idéntica de cualquier gran capital del mundo, o ya sea como primera persona del singular del presente del verbo mangar. Martín TognolaHa sido muy curioso ver como la prensa hablaba del presunto parricidio en el seno de la familia Andic, propietaria de Mango, a la vez que resaltaba que el trágico suceso no había afectado los resultados económicos de la empresa, que el año pasado volvió a tener unas ganancias espectaculares. Teniendo en cuenta los reflejos comerciales de los responsables de la marca, no descartaba que esta semana hubiesen puesto a la venta una camiseta con el refrán “Cría cuervos. By Mango”.¿Qué nos habrá pasado para que una buena parte de este país cuestione según qué acciones judiciales?Parece que una de las pruebas que pueden incriminar al hijo de Andic en la muerte de su padre es la huella demasiado evidente que dejó en el suelo antes de caer por el barranco. Según los Mossos, para dejar esa huella, era necesario realizarla “como mínimo cuatro veces en los dos sentidos (hacia delante y hacia atrás)”. Apuntan que la acción debe hacerse “de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo”, y que “dicha marca no se puede realizar de forma fortuita”. La descripción policial me recordó a cuando en el descampado jugábamos a fútbol y marcábamos sobre la tierra el punto de penalti. Lo del hijo de Andic también tiene algo de pena máxima.El accidente del creador de Mango era incomprensible para los investigadores. Igual que para mucha gente de la izquierda española es incomprensible la imputación de Zapatero. Llámale imputación, llámale condena, si nos quedamos con los titulares de algunos periódicos de tirada nacional: “Cazado el comisionista internacional Zapatero” (El Mundo ). “Zapatero lideró una trama criminal” (Abc ). El auto del juez Calama es durísimo. En muchos pasajes parece más una sentencia que un auto. Pero ya nos han dejado claro todos los expertos que han recorrido las televisiones estos días que Calama es un juez serio. Que no es un juez Peinado cualquiera.Vaya, ahora Peinado ya no es serio, aunque igual se lleva p’alante a la mujer de Pedro Sánchez. Como también puede ir p’alante el hermano de Sánchez. Sería difícil encontrar entre los presidentes desde la recuperación de la democracia una justicia tan implacable con su familia como la que se ha encontrado el actual presidente. ¿Medir con diferente rasero la honorabilidad de los presidentes de gobierno no se puede considerar juego sucio? Y, oye, quien la haga que la pague, pero que todos pasen por la misma vara de medir.Tengo unas ganas locas de confiar en la justicia. ¿Qué nos habrá pasado para que una buena parte de este país cuestione según qué acciones judiciales? ¿Habrá sido la sentencia para muchos incomprensible del fiscal general del Estado? ¿Habrá sido la no aceptación de unos audios que incriminaban a M.Rajoy en el juicio de la trama Kitchen? ¿Habrá sido la no investigación de otros expresidentes del gobierno que han utilizado también su influencia desde que dejaron el cargo? ¿Habrá sido que el líder de la oposición una semana antes de la imputación de Zapatero la anticipó en un mitin a plena luz del día?¿Habrá sido que un jefe de gabinete de una presidenta autonómica se dedica a predecir movimientos judiciales, a la voz de p’alante, con una precisión y una arrogancia impropias de un cargo público que debe ser ejemplo de respeto de la separación de poderes? ¿Es a esa justicia a la que tenemos que creer?Ojalá la investigación deje clara la huella que dejó Zapatero antes de caer por el precipicio. Al menos su condena tendrá un sentido. Más allá que el expresidente, y el actual Gobierno, ya hayan sido sentenciados.
Cría cuervos, por Jordi Évole
Sin duda la palabra de la semana ha sido mango, ya sea refiriéndose a la tienda de ropa que puedes encontrar en cualquier calle céntrica e idéntica de cualquier gran capital del mundo, o ya sea como primera persona del singular del presente del verbo mangar. Ha sido muy curioso...











