Noticia Exclusivo suscriptores Siete de cada 10 lo padecen, mientras la presión por crecer, bajar costos y responder a juntas directivas los tienen al borde del agotamiento.Más del 70 por ciento de los altos ejecutivos de las grandes organizaciones reportan un estrés que podría ser diagnosticado como clínicamente alto, advierte informe de Boston Sonsulting Group. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICO22.05.2026 16:50 Actualizado: 22.05.2026 16:50

La imagen tradicional del alto directivo —seguro, imperturbable y siempre en control— empieza a resquebrajarse, pues detrás de los balances financieros, las estrategias de crecimiento y las exigencias de los inversionistas, se está incubando una crisis silenciosa evidenciada en el agotamiento extremo de quienes dirigen las compañías.El más reciente 'CEO Insomnia Index de Boston Consulting Group (BCG)', elaborado con cerca de 500 presidentes de empresas con ingresos superiores a 100 millones de dólares, puso en evidencia que más del 70 por ciento de los altos ejecutivos reporta niveles de estrés considerados clínicamente altos y el promedio general alcanza 66,7 puntos sobre 100, una cifra por encima del umbral médico asociado al estrés severo. LEA TAMBIÉN La investigación, complementada con un análisis de cinco años de rotación de directivos en compañías del índice S&P 1200, concluye que la presión constante por atender lo urgente está desplazando las decisiones estratégicas de largo plazo. Y eso, advierte BCG, no solo está afectando la salud mental de los altos directivos, sino también la sostenibilidad y competitividad futura de las organizaciones.“Hoy en día el puntaje promedio de estrés que nos da los altos directivos con los que hablamos es casi 67 sobre 100, lo que implica que está por encima del umbral clínico de lo que se denomina estrés alto. De hecho, más del 70 por ciento de los CEO reportan un estrés que podría ser diagnosticado como clínicamente alto”, explica Álvaro Bourio, director gerente y socio senior de BCG.Pero el problema va más allá de una sensación pasajera de presión. Para Bourio, el fenómeno se ha convertido en una tendencia global impulsada por la velocidad de los cambios económicos, regulatorios y tecnológicos.Álvaro Bourio, director Gerente y Socio Senior de Boston Consulting Group (BCG) Foto:BCG“No es un problema particular. Lo vemos casi en todas las geografías. Los directivos viven bajo una tensión permanente que, bien manejada, puede ser positiva, pero cuando comienza a generar ansiedad y a paralizar, es donde realmente se convierte en un riesgo”, sostiene.Lo urgenteEl estudio también encontró que el drenaje emocional promedio de los altos ejecutivos alcanza 58,6 puntos sobre 100, mientras que la mediana llega a 61 puntos, reflejando un desgaste psicológico sostenido derivado de la presión constante de liderar organizaciones en entornos cada vez más inciertos.Además, el estrés no distingue geografías ni industrias. Según BCG, se trata de un fenómeno global que atraviesa sectores y tamaños empresariales, impulsado por la aceleración de los cambios económicos, tecnológicos y regulatorios. “Cuando el estrés se convierte en una característica permanente del rol, empieza a afectar la capacidad de tomar decisiones de calidad”, advierte el informe. Uno de los hallazgos más contundentes es que el 57 por ciento de los directivos asegura que los asuntos de corto plazo consumen una proporción desmedida de su tiempo. LEA TAMBIÉN La presión por cumplir metas de crecimiento y reducir costos encabeza el listado de factores que más estrés generan entre los líderes empresariales. El estudio les asigna niveles de tensión de 73,8 y 64 puntos, respectivamente. A ello se suma la presión por cumplir las expectativas de las juntas directivas, con 62,1 puntos, y la satisfacción de los empleados, que alcanza 60,5 puntos sobre 100. A esto hay que agregarle juntas directivas cada vez más exigentes, entornos económicos inciertos y mercados altamente competitivos.0“Muchas veces los ejecutivos están mucho más pendientes de lo urgente que de lo importante”, afirma Bourio. “Los vemos manejando con la mirada puesta solo en el frente del vehículo, pero muchas veces el accidente les llega por detrás, por aquello que no estaban viendo en el retrovisor”.El estudio también revela que el 60 por ciento de los ejecutivos anticipa que las condiciones operativas serán “desafiantes” o “muy desafiantes” en los próximos meses. Además, uno de cada tres considera que hoy tiene más que demostrarle a su junta directiva que hace apenas seis meses. En ese contexto, las juntas directivas aparecen paradójicamente como la principal fuente de presión emocional para los CEO, incluso por encima de inversionistas o activistas accionarios.Enemigo silenciosoLas propias juntas directivas aparecen como el grupo más estresante para los directivos de las compañías, incluso por encima de empleados, medios de comunicación y accionistas activistas. LEA TAMBIÉN La investigación además encontró una relación directa entre el nivel de alineación con la junta y el estrés ejecutivo. Los CEO que se sienten “generalmente desalineados” con sus directorios registran niveles de estrés cercanos a 80 sobre 100, frente a 62 puntos entre quienes afirman estar plenamente alineados. Uno de los aspectos más llamativos del análisis de BCG es que los riesgos que más preocupan a estos ejecutivos no necesariamente son los que más amenazan su permanencia en el cargo.Mientras las preocupaciones inmediatas se concentran en crecimiento, costos y relación con la junta directiva, el estudio encontró que factores como el activismo accionarial o el descontento laboral tienen una relación mucho más fuerte con la salida de un director ejecutivo.“Lo que más les estresa no necesariamente es lo que más les hace perder el cargo”, advierte Bourio. “Cuando analizamos por qué sale un CEO, encontramos que pesa mucho más el activismo accionarial o el descontento de los empleados. Ahí es donde aparece la desconexión”.Según el modelo de BCG, cuando una compañía se convierte en objetivo de accionistas activistas, la probabilidad de salida del alto ejecutivo aumenta 24 por ciento. De igual manera, una caída del 10 por ciento en la tasa neta de entrada de empleados incrementa en 12 por ciento el riesgo de reemplazo del directivo principal.Pero hay otro factor, el director financiero, que parece como la mayor amenaza interna percibida por los CEO para la estabilidad de su cargo. Más de una cuarta parte de los encuestados considera que el director financiero es quien representa el mayor riesgo para su continuidad, por encima incluso del director de operaciones. La explicación, según BCG, radica en la cercanía del director financiero con la junta directiva y su influencia sobre temas de desempeño financiero, asignación de capital y riesgo corporativo.IA, aliada o enemigaAunque la inteligencia artificial domina hoy la conversación empresarial global, el estudio revela que todavía no figura entre las principales angustias diarias de los CEO. El informe encontró que esta ocupa apenas el noveno lugar entre once factores de estrés analizados.Tres de cada cuatro directivos afirman que las decisiones sobre IA recaen directamente sobre ellos, pero el 84 por ciento asegura sentirse más energizado que presionado frente a la necesidad de innovar. Incluso, solo el 28 por ciento siente una alta urgencia por demostrar resultados financieros concretos derivados de la IA en los próximos seis meses, aunque entre las compañías más grandes la cifra aumenta hasta 42 por ciento.La Inteligencia Artificial no es percibida por altos ejecutivos como un enemigo sino como aliada. Foto:iStockMás allá de las cifras financieras, el informe deja en evidencia el fuerte costo emocional de liderar una organización. Muchos ejecutivos describen su rol como profundamente solitario y marcado por la necesidad permanente de absorber presiones provenientes de múltiples frentes. El índice muestra además que los equipos de liderazgo senior y los propios empleados se han convertido en fuentes relevantes de tensión para los máximos ejecutivos. Más de la mitad de los altos ejecutivos prevé hacer cambios en su equipo directivo en los próximos seis meses.“Cuando el estrés se vuelve una característica permanente del cargo, puede reducir la flexibilidad cognitiva y afectar la calidad de las decisiones”, advierte el informe de BCG. LEA TAMBIÉN Fin al agotamientoAunque no existe una fórmula universal para reducir el estrés ejecutivo, el estudio y los expertos de BCG sí identifican varias prácticas capaces de disminuir la presión y mejorar la salud organizacional.La primera tiene que ver con el manejo consciente del tiempo. “Un buen CEO tiene que separar el tiempo estratégico del tiempo operativo”, explica Bourio. “Todos los días hay urgencias, pero cuando el ejecutivo le pone disciplina a su agenda logra evitar que lo urgente termine desplazando lo importante”.El segundo elemento es la construcción de equipos sólidos y la capacidad de delegar. “Uno de los errores es ver a los ejecutivos del segundo nivel como amenazas y no como aliados”, sostiene Bourio. “Cuando uno construye equipos tiene que intentar que esos sean incluso mejores que uno mismo”.BCG también recomienda fortalecer la relación con los empleados, abrir espacios de escucha interna y dedicar tiempo a identificar señales tempranas de descontento laboral antes de que se conviertan en crisis.Y es que, aunque el descontento de los trabajadores puede convertirse en un factor determinante para la salida de un CEO, apenas el 38 por ciento de los directivos consultados asegura sentirse realmente preocupado por ese fenómeno. El estudio concluye que el liderazgo corporativo está entrando en una etapa donde ya no bastará solo con entregar resultados financieros.La capacidad de administrar la presión, mantener claridad estratégica y proteger la salud emocional propia y de la organización se perfila ahora como uno de los principales factores de supervivencia empresarial.Porque, en medio de mercados cada vez más inciertos, la mayor amenaza para muchas compañías podría venir del agotamiento silencioso de quienes toman las decisiones. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.