Las personas afectadas por estrés han aumentado en los últimos tres años, con mayor incidencia en la sanidad, la construcción y la educación
Los ciudadanos están cada vez más estresados por el trabajo y los datos lo reflejan: cuatro de cada diez empleados declaran sufrir ansiedad o estrés por motivos laborales, tal y como asegura el informe Seguridad y salud en el trabajo en la era del cambio climático y digital elaborado por la
s-and-figures/osh-pulse/climate-digital-change" data-link-track-dtm="">Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo en 2025. El porcentaje es tres puntos más elevado que en 2022. En algunos casos, ese malestar conduce a bajas laborales: las enfermedades mentales suponen una de las principales causas del crecimiento de la incapacidad temporal, según datos de la Airef, la autoridad fiscal independiente. En el caso de los menores de 30 años, son el principal motivo.
Muchos de estos trabajadores estresados ejercen su profesión en la construcción, la sanidad y la educación, los tres sectores más afectados según una encuesta del grupo de recursos humanos Randstad elaborada en septiembre. Para amortiguar el problema, el Gobierno firmó la semana pasada un acuerdo con los sindicatos para reformar la ley de prevención de riesgos laborales. El texto, argumenta el Ejecutivo, “reforzará la protección frente a riesgos psicosociales” y se articulará a través de una norma diferenciada, como ya existe para otros riesgos, como los biológicos o los químicos. Las instituciones europeas, por su parte, han prometido una ley de calidad del empleo para tratar de reducir estas cifras.






