“Son grandes y audaces... Son los tigres del mundo de las hormigas”, declaró el entomólogo keniano Dino Martins sobre estos insectos rojos y negros que se han convertido en el centro de un comercio internacional de contrabando.El experto, que lleva 40 años visitando la red de nidos de estas hormigas cosechadoras gigantes africanas en las afueras de Nairobi, señaló a la AFP que “cada nido aquí tiene una sola reina, y ella es la madre que fundó este nido hace 40, 50 o incluso 60 años”.Por ello, a Martins le sorprendió que miles de reinas de esta especie, Messor cephalotes, estaban siendo recolectadas y enviadas al extranjero en jeringas y tubos de ensayo para ser vendidas.PublicidadUn chino detenido por contrabandear 2.000 hormigas reina en tubos de ensayo, coleccionistas las usan como mascotasEste comercio ilegal, que reseña el portal digital Phys -especializado en temas sobre ciencia, investigación, tecnología y medicina-, salió a la luz en Kenia en 2025, cuando dos adolescentes belgas fueron arrestados en posesión de casi 5.000 hormigas reina y acusados ​​de “biopiratería”.El portal recogió que las autoridades kenianas temen una nueva forma de caza furtiva, centrada menos en el marfil y las pieles, y más en los insectos, los reptiles y las plantas raras.“Imagínese ser sacado violentamente de su hogar y metido en un contenedor con muchas otras personas como usted... Casi parece que la referencia anterior alude a la trata de esclavos”, expuso el magistrado en su fallo.PublicidadPublicidadLos belgas fueron multados con $ 8.000, pero -según la AFP y el medio digital- a medida que han surgido más casos, las sentencias se han endurecido: el mes pasado, un ciudadano chino fue condenado a un año de prisión por intentar traficar con 2.000 hormigas.Hormigas locas, fantasmas y acróbatas, entre las registradas en manglares ecuatorianos en nuevo estudioLas reinas se venden por unos 200 euros (230 dólares), de acuerdo a páginas electrónicas europeas. Y aunque figuran como “no disponibles”, cada vez es más fácil comprarlas con los contactos adecuados, indicó Ryan, un francés de 25 años.PublicidadA él le resultan “hipnotizantes” las hormigas, por lo que compró un kit de iniciación que incluía una reina y 12 obreras a un vendedor autorizado por 450 euros. “Eso es muy razonable”, expresó y mencionó que hace una década una reina podía alcanzar los 1.000 euros. No obstante, Ryan luego descubrió que eran difíciles de criar y las regaló. Las hormigas cosechadoras gigantes son comunes desde el Mediterráneo hasta el Cabo. Trabajan juntas casi las 24 horas del día, recolectando y cortando hierbas para sus larvas, detalla la publicación.Hormigas invasoras podrían acabar con los leones: La plaga silenciosa afectaría gravemente los ecosistemas en ÁfricaEsta especie ha cautivado a la gente durante siglos. En el Antiguo Testamento, el rey Salomón exhortó a los perezosos: “Vayan a la hormiga... Observen sus caminos y aprendan de ella”. “Él observaba en Jerusalén a la misma hormiga que nosotros ahora”, apuntó Martins a la AFP.Publicidad‘Las hormigas tienen sentimientos’Las colonias pueden tardar entre 20 y 30 años en producir nuevas reinas, y proporcionan todo tipo de servicios al ecosistema: dispersan semillas de hierba, airean el suelo y sirven de alimento para animales como los pangolines.Martins opinó que el contrabando es poco ético, porque “las hormigas tienen sentimientos”.El comercio “explotó” con la llegada de internet, aseguró Jerome Gippet, investigador de la Universidad de Friburgo, en Suiza.Que no te engañe el tamaño: impacto de la hormiga sudamericana o argentina va más allá del ecológicoEl experto mencionó que lo que en su día fue interés de unos pocos, acabó dando paso a redes de coleccionistas, intermediarios y contrabandistas.Un estudio publicado por Gippet en 2017 reveló que más de 500 especies de hormigas —un tercio del total— se vendían virtualmente. Más del 10 % eran potencialmente invasoras, con impactos inciertos en ecosistemas extranjeros.Afirmó que el comercio regulado, como el que existe en Australia, podría funcionar bien. “No estoy abogando por la prohibición del comercio de hormigas. Es muy útil desde el punto de vista educativo, para reconectar con la naturaleza o simplemente para disfrutar... Pero debe hacerse de forma responsable”, recalcó. (I)