Con los primeros días cálidos de la primavera o el verano, tras las primeras lluvias, se desata el desenfreno entre las hormigas. Las reinas vírgenes van en busca de alguno de los muchos machos de su especie que, de forma sincronizada, también salen de sus colonias. Durante este vuelo nupcial, ellas copulan con todos los que puede, acumulando su esperma. Será la única vez en su vida que lo hagan. Ya en su colonia, lo usarán para crear alguna joven reina, unos pocos machos y un ejército de obreras durante años. Eso es lo que hacen la mayoría de estos himenópteros. Pero hay una reina que copula con machos de dos especies diferentes y, no solo eso, sino que pone huevos de ambas. El descubrimiento, publicado en Nature, podría obligar a redefinir lo que es una especie.
La Messor ibericus es, como su nombre indica, propia de la península ibérica. Pero sus colonias están presentes en toda la franja sur de la Europa mediterránea, desde el sur de España hasta Grecia. Es una cosechadora de gramíneas, por lo que es fácil verla en los pastizales yendo en fila india con un grano que multiplica su peso a cuestas. Al analizar los genes de varios centenares de hormigas del género Messor, un grupo de entomólogos comprobó que 164 de ellas eran en realidad híbridos. Lo que les llamó la atención es que todas eran obreras M. ibericus. Al ver su ADN mitocondrial (el que se hereda de la madre), confirmaron que pertenecían a esta especie. Pero cuando analizaron el ADN nuclear (que reciben por vía paterna), vieron que el padre era una Messor structor. El misterio no se quedó ahí. De hecho, solo estaba empezando.






