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Las hormigas no solo invaden cocinas y mesas de picnic en busca de migas. Una investigación reveló que estos insectos tienen una fuerte atracción por alimentos procesados, como galletas y papas fritas, una preferencia que podría interferir con la dispersión de semillas, una de sus funciones más importantes para la naturaleza.

El trabajo, liderado por el ecólogo Dumas Gálvez, de la Universidad de Panamá y del Smithsonian Tropical Research Institute, analizó cómo la presencia de restos de comida humana modifica el comportamiento de las hormigas. Los resultados mostraron que las botanas industriales captan rápidamente la atención de estos animales y reducen su interacción con las semillas.

'Empezamos a hablar de varios temas, como la influencia del urbanismo en la diversidad de las hormigas y cómo la comida chatarra en las ciudades podría afectar su dieta', dijo el experto.

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