Pues sí, amenazar con boicotear el Mundial de futbol es la mejor arma de presión existente, pero quien lo haga debe saber que el daño será para México, no para los gobiernos o las empresas. El crecimiento del PIB es muy bajo, y la justa deportiva puede impulsarlo por el consumo interno y el empleo, y repotenciar la marca país.
Para Mikel Arriola, presidente de la Federación Mexicana de Futbol, los ingresos potenciales por hoteles, restaurantes y agencias de viajes serán de mil millones de dólares y la derrama económica alcanzará 3 mil millones con una contribución al PIB de 0.2 a 0.5 por ciento, y una generación de 24 mil empleos. Las cifras son mejores que las planteadas en febrero por Deloitte de 2 mil 730 millones de dólares generados (0.14 por ciento del PIB).
Hay que agregar que las inversiones en infraestructura para el Mundial por parte de los gobiernos de Nuevo León, Jalisco y CdMx, por 8 mil 496 millones de dólares, también contribuirán al crecimiento. “Se impulsará la economía mexicana con inversiones en infraestructura (transporte, aeropuertos y estadios), consumo y derrama económica; es una oportunidad para proyectar a México a nivel global”, comentó Arriola.
La audiencia proyectada por Nielsen es de 19 mil millones de espectadores. En México hay 98 millones de fans y en Estados Unidos 59 millones; después de Saudi Arabia, México es el segundo país del mundo con más aficionados al futbol con 64 por ciento de la población.














