Cómo se preveía las estimaciones de la evolución económica de México, a principios del año, serían de desaceleración, entre otros factores por la cautela y consecuencias atizadas por los conflictos geoestratégicos y la prevalencia de un ambiente de incertidumbre, como así fue.En relación a datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la economía mexicana tuvo un descenso de 0.8% durante los primeros tres meses del año, respecto a igual periodo del 2025, siendo su primer resultado negativo en los últimos cinco trimestres, con todas las actividades mostrando decrementos. Con ello, el crecimiento anual se ubicó en sólo 0.2%, luego de registrar un avance de 1.79% en el trimestre previo.El sector secundario, especialmente el manufacturero, ha sido el más afectado. Tan solo en marzo la actividad industrial cayó a tasa anual de 1.5%, registrando su tercer mes consecutivo a la baja. El impacto que está ejerciendo una inversión que no levanta, en el mercado interno es muy fuerte. A esto se suma la caída en la productividad y el aumento en la informalidad. No cabe duda, que el debilitamiento institucional nos ha cobrado factura. Es solo el dinamismo del sector externo lo que nos ha mantenido “a flote”.Es claro entonces, que si la discusión del T-MEC, llega a “buen puerto”, seguramente el próximo año, entonces no hay duda que el boom tecnológico, sobre todo en la “manufactura no automotriz”, no se hará esperar. Sin embargo, hay que reconocer que el país enfrenta limitaciones en infraestructura, energía, agua y conectividad. Encontrar soluciones a éstas, es hacer la apuesta de un país como participante activo en las cadenas de valor regionales y no simplemente un mero ensamblador. Y mucho más que los fierros y los chips, está también el fortalecimiento del marco legal, que dote de certidumbre a la inversión nacional y extranjera, con apertura y reglas del juego claras.El bajo crecimiento, ya que, con mayor seguridad, otra vez el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) no será mayor a 1% en 2026 y la falta de consolidación fiscal ponen a la economía en una tesitura muy riesgosa.La combinación bajo crecimiento y mayor endeudamiento no es una combinación deseable, al aumentar nuestra fragilidad en el indicador deuda/PIB.Sin reforma fiscal, y con pensiones y transferencias sociales crecientes, el costo gubernamental de seguir manteniendo los apoyos a Pemex y CFE nos están asfixiando. Tan claro, como que la nota crediticia del país está en riesgo si no se reduce el déficit fiscal de manera efectiva y el crecimiento de la deuda se contiene, en un contexto de escaso crecimiento. Por lo que preservar el grado de inversión y mantener el grado de inversión, son condiciones “sine qua non”, si México quiere transitar por el sendero del crecimiento y desarrollo económicos; y al menos por ahora, esto representa un gran desafío.Si el “plan de infraestructura” se logra fraguar con éxito donde la participación privada es vital, y se incorpora bajo los elementos clave antes discutidos, sobre todo de transparencia y estado de derecho, el país puede fortalecer su resiliencia. Y si en verdad, se repiensa la disciplina fiscal con aire renovado, tenemos la opción de un mayor crecimiento. México es una pieza importantísima en la integración norteamericana, y debemos actuar en consecuencia y transitar hacia ello.* Catedrática de la Anáhuac Graduate School of Business de la Facultad de Economía y Negocios en la Universidad Anáhuac MéxicoÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
¿Economía mexicana en transición?, escribe Laura Iturbide Galindo
Cómo se preveía las estimaciones de la evolución económica de México, a principios del año, serían de desaceleración, entre otros factores por la cautela y consecuencias atizadas por los conflictos geoestratégicos y la prevalencia de un ambiente de incertidumbre, como así fue.En relación a datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la economía mexicana tuvo un descenso de 0.8% durante los primeros tres meses del año, respecto a igual periodo del 2025, siendo su primer resultado negativo en los últimos cinco trimestres, con todas las actividades mostrando decrementos. Con ello, el crecimiento anual se ubicó en sólo 0.2%, luego de registrar un avance de 1.79% en el trimestre previo.El sector secundario, especialmente el manufacturero, ha sido el más afectado. Tan solo en marzo la actividad industrial cayó a tasa anual de 1.5%, registrando su tercer mes consecutivo a la baja. El impacto que está ejerciendo una inversión que no levanta, en el mercado interno es muy fuerte. A esto se suma la caída en la productividad y el aumento en la informalidad. No cabe duda, que el debilitamiento institucional nos ha cobrado factura. Es solo el dinamismo del sector externo lo que nos ha mantenido “a flote”.Es claro entonces, que si la discusión del T-MEC, llega a “buen puerto”, seguramente el próximo año, entonces no hay duda que el boom tecnológico, sobre todo en la “manufactura no automotriz”, no se hará esperar. Sin embargo, hay que reconocer que el país enfrenta limitaciones en infraestructura, energía, agua y conectividad. Encontrar soluciones a éstas, es hacer la apuesta de un país como participante activo en las cadenas de valor regionales y no simplemente un mero ensamblador. Y mucho más que los fierros y los chips, está también el fortalecimiento del marco legal, que dote de certidumbre a la inversión nacional y extranjera, con apertura y reglas del juego claras.El bajo crecimiento, ya que, con mayor seguridad, otra vez el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) no será mayor a 1% en 2026 y la falta de consolidación fiscal ponen a la economía en una tesitura muy riesgosa.La combinación bajo crecimiento y mayor endeudamiento no es una combinación deseable, al aumentar nuestra fragilidad en el indicador deuda/PIB.Sin reforma fiscal, y con pensiones y transferencias sociales crecientes, el costo gubernamental de seguir manteniendo los apoyos a Pemex y CFE nos están asfixiando. Tan claro, como que la nota crediticia del país está en riesgo si no se reduce el déficit fiscal de manera efectiva y el crecimiento de la deuda se contiene, en un contexto de escaso crecimiento. Por lo que preservar el grado de inversión y mantener el grado de inversión, son condiciones “sine qua non”, si México quiere transitar por el sendero del crecimiento y desarrollo económicos; y al menos por ahora, esto representa un gran desafío.Si el “plan de infraestructura” se logra fraguar con éxito donde la participación privada es vital, y se incorpora bajo los elementos clave antes discutidos, sobre todo de transparencia y estado de derecho, el país puede fortalecer su resiliencia. Y si en verdad, se repiensa la disciplina fiscal con aire renovado, tenemos la opción de un mayor crecimiento. México es una pieza importantísima en la integración norteamericana, y debemos actuar en consecuencia y transitar hacia ello.* Catedrática de la Anáhuac Graduate School of Business de la Facultad de Economía y Negocios en la Universidad Anáhuac MéxicoÚnete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.













