AnálisisLas cifras de crecimiento del primer trimestre del año confirman la elevada y peligrosa dependencia que tiene el país del insostenible nivel de gasto.En el arranque del 2026 a la industria tampoco le fue mal, gracias a la fabricación de muebles o de productos metalúrgicos básicos. Foto: Raúl Arboleda. AFPANALISTA DE EL TIEMPO, CONSULTOR16.05.2026 22:23 Actualizado: 16.05.2026 22:23

La analogía viene del mundo del deporte, pero bien puede utilizarse para resumir el informe que entregó el Dane el viernes, referente al comportamiento del Producto Interno Bruto en el primer trimestre de 2026: la de Colombia es una economía en esteroides. Tal como un atleta que rinde por encima de sus capacidades naturales debido al uso de sustancias prohibidas, el país avanza a un ritmo más acelerado del que le corresponde, debido al disparado gasto gubernamental. LEA TAMBIÉN Y al hacerlo, está asumiendo un riesgo cada vez mayor pues el impulso resulta insostenible dada la inquietante realidad de las finanzas públicas. En caso de que no haya un buen manejo de la situación pronto, de la euforia de los giros oficiales podría pasarse al síndrome de abstinencia ocasionado por la falta de plata, con todos los efectos negativos que ello tendría.Semejante escenario suena extremo, pero no debería ignorarse y menos en épocas en las que se avecina un cambio en la Presidencia de la República. Quien asuma el poder el próximo 7 de agostos tendrá que entender con rapidez que su administración comenzará con un margen de maniobra muy reducido, atribuible a los excesos de su predecesor.Nada de eso parece evidente cuando se escucha que el crecimiento entre enero y marzo fue de 2,2 por ciento, una tasa que bien podría calificarse de mediocre. Aparte de que el dato es inferior al observado en el mismo periodo de 2025, resultó inferior en varias décimas a las apuestas de los analistas que, en promedio, esperaban una expansión de 2,6 por ciento.Bajo ese punto de vista, el dopaje ensayado no sirvió mucho. Lejos de sobresalir en la carrera, el país quedó en una especie de lote intermedio en el ámbito regional. Le ganó a Chile o a México, aunque Perú o Costa Rica lo superaron por un buen margen.Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Foto:Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.A manos llenasSin embargo, la historia habría sido menos benévola de no haber existido la largueza estatal. Según el Dane, el gasto de consumo final del gobierno, que fue clave para empujar la demanda interna, tuvo un incremento del 7,8 por ciento en términos reales, cerca de cinco puntos porcentuales por encima del de los hogares.Como señaló el área de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, “en ausencia de este impulso fiscal la economía habría crecido apenas 1,4 por ciento, lo que evidencia la debilidad de la actividad” registrada. Agrega que “este escenario resulta especialmente preocupante dado que, una vez se diluya el efecto de las elecciones o se materialice un ajuste del gasto (…), la dinámica económica podría deteriorarse de forma relevante”.Por su parte, la dirección de investigaciones económicas de Bancolombia habla de un comportamiento atribuible a “un ritmo pronunciado de ejecución presupuestal durante el primer cuarto del año”. Para la entidad, éste “excedió la meta del presupuesto general de la Nación de 2026 en 29 billones de pesos”.Para el Dane, dicho desempeño tiene que ver con tres factores principales: el aumento en la nómina de la Registraduría atado a la temporada electoral; el incremento de las partidas en el renglón de defensa vinculado con un mayor pie de fuerza; y erogaciones adicionales en el Bienestar Familiar tras la decisión de formalizar laboralmente a las madres comunitarias. En todos los casos los costos de personal subieron de manera significativa, algo directamente relacionado con el salto en el salario mínimo, superior al 23 por ciento a partir del pasado primero de enero.No hay duda de que la mejora en ingresos que benefició a una parte de la población trabajadora influyó para que el consumo se comportara en forma aceptable. Tanto los segmentos de comercio y entretenimiento cerraron con buen balance en el arranque del año. A la industria tampoco le fue mal, gracias a la fabricación de muebles o de productos metalúrgicos básicos,Aun así, llama la atención que sectores que llegaron a ser descritos como líderes, hoy están de capa caída. Entre todos, el caso más preocupante es el de la construcción, la cual incluye tanto el desarrollo de la infraestructura como a las edificaciones residenciales y de otros usos.Petróleo petrolera Foto:AFPQue hay una crisis que tiende a profundizarse es algo imposible de negar. Según datos de Camacol, la iniciación de viviendas nuevas se ubicó en su punto más bajo desde cuando comenzó a llevarse esta medición en 2010. Tan mal desempeño está relacionado con el desplome del segmento de interés social, atrapado en la tenaza de una política oficial que nunca despegó y condiciones de tasa de interés o precios que les hacen más difícil acceder a una casa a los colombianos de menores ingresos.Algunos rescatan que al menos en lo que hace a construcción de carreteras y vías de ferrocarril el dato siguió siendo ligeramente positivo. Pero no deja de ser irónico que haber pasado raspando acabó siendo posible por cuenta de las obras del Metro de Bogotá, que la Casa de Nariño no ha dejado de criticar.De otro lado, resulta evidente que las locomotoras que en el pasado jalaron al tren de la minera experimentan problemas. Por una parte, la extracción de carbón cae en más de 13 por ciento, mientras que la de petróleo y gas lo hace en 2,7 por ciento.Si bien dicha contracción puede interpretarse como un éxito de la política gubernamental orientada a restringir la oferta de combustibles fósiles y así “salvar a la humanidad de la extinción” respecto a la cual Gustavo Petro ha alertado a múltiples audiencias, el efecto sobre el calentamiento global es nulo. La demanda mundial de carbón no ha bajado, mientras que la de crudo solo se redujo recientemente tras los inconvenientes ocasionados por el cierre del estrecho de Ormuz. En cuanto al gas, Colombia ahora necesita importar más para cubrir sus necesidades.Supuestamente el declive paulatino de las actividades extractivas acabaría siendo compensado por el auge de la agricultura. A pesar de que, en lo que atañe al campo, hay algunos avances que se traducen en conquista de nuevos mercados, el inicio de 2026 marcó un giro radical en el comportamiento del café que continúa siendo, de lejos, determinante en la suerte del sector.No obstante, factores climáticos llevaron a que el cultivo del grano experimentara una caída del 30 por ciento. Lo sucedido aquí bien puede interpretarse como un campanazo de alerta con miras a los meses que vienen.Fenómeno de El Niño. Foto:UNGRDNubes y nubarronesY es que, en general, quienes le toman el pulso a la economía hablan de perspectivas menos alentadoras en el futuro cercano. Un elemento que inquieta mucho es la eventual llegada del fenómeno del Niño, que podría comenzar en las próximas semanas de acuerdo con los modelos probabilísticos de las agencias especializadas en el asunto.Como es conocido, la anomalía se caracteriza por traer tiempo seco a buena parte del territorio nacional, lo cual influye sobre el rendimiento de las cosechas y los pastos. Hacia adelante la gran preocupación es la de un racionamiento eléctrico, algo que de confirmarse los pronósticos pesimistas, sucedería en 2027.Así mismo, no faltan quienes se inquietan por un contexto internacional más desafiante. Más allá de las promesas de las superpotencias sobre normalizar cuanto antes el suministro de hidrocarburos desde el golfo Pérsico, el panorama no está despejado en absoluto.Tal como lo han señalado quienes saben del asunto, cada día que pasa sin que se regularice el tránsito de buques tanqueros en el Medio Oriente implica 14 millones de barriles de petróleo menos. Ahora son más numerosas las voces que advierten de una trepada pronta en los precios de la energía ante la caída en los inventarios.Tras el alza en las cotizaciones, era de esperarse una mayor inflación. Eso es lo que ya se observa en Estados Unidos en donde el dato de abril, de 3,8 por ciento, fue el más alto de los últimos tres años.Como consecuencia, las probabilidades de que vengan reducciones en las tasas de interés en el hemisferio norte han desaparecido. Así Donald Trump haya colocado a Kevin Warsh como su ficha al frente del Banco de la Reserva Federal en Washington, concretar una rebaja en el costo de las deudas apunta a ser imposible, dadas las circunstancias actuales.Para colmo de males, la marcha de la economía mundial tenderá a ser más lenta en la medida en que el barril de crudo se mantenga por encima de los 100 dólares. Cuando en abril el Fondo Monetario recortó su cálculo sobre el crecimiento global a 3,1 por ciento presentó dos escenarios más pesimistas, que ahora suenan factibles.Ninguna de esas amenazas debería ser ignorada por Colombia. A pesar de que el salto en las cotizaciones de los hidrocarburos se traduce en ingresos más altos por exportaciones, el tamaño de la bonanza es mucho menos significativo ahora.Una mujer cocina en su vivienda a oscuras este viernes debido a un apagón, en Maracaibo (Venezuela). Foto:EFEVale la pena insistir en que el país viene perdiendo terreno en este frente. Por ejemplo, en febrero pasado la producción de petróleo y gas tuvo el nivel más bajo de los últimos 17 años, una declinación que apunta a continuar en la medida en que la exploración de nuevos yacimientos se mantiene congelada y el ánimo de invertir es menor. Aparte de una mayor presión tributaria que afecta a todo el ramo, el deterioro financiero de Ecopetrol le impide cumplir con los planes que se traducirían en una adecuada reposición de reservas.Además, la incertidumbre está a la orden del día. Fuera de la expectativa respecto a quién triunfará en las elecciones presidenciales aparecen las preguntas sobre qué hará el nuevo Gobierno frente a la avalancha de problemas que heredará, comenzando con la falta de plata.Para nadie es un misterio que la administración saliente se encamina a dejar la olla raspada, como se dice coloquialmente. Así desde el ministerio de Hacienda se quieran enviar ocasionalmente mensajes tranquilizantes, las dificultades de caja apuntan a ser mayores mientras el costo del endeudamiento se ubica en niveles que parecían impensables hace apenas unos meses.Ya sea por la buenas o por las malas, un ajuste parece inevitable. Si de manera voluntaria quien asuma las riendas del Ejecutivo decide poner la casa en orden, no le quedará de otra que recortar gastos. Pero si la actitud es la de cruzarse de brazos y pretender que no hay una emergencia fiscal, los mercados se encargarán de hacer el apretón.Por más promesas que se hagan para conseguir votos, no queda de otra que hacer un diagnóstico descarnado. Tal como les pasa a los enfermos graves, si no se adelanta una cirugía mayor en lo que corresponde a las cuentas públicas, la salud del paciente acabará deteriorándose y con ella la de la economía colombiana.Secretaría de Salud de Bogotá activó la línea 137, canal de atención para emergencias Foto:iStockSuena curioso que, en medio de los ceños fruncidos de un puñado de economistas, las encuestas muestren que los ciudadanos ven todavía el vaso medio lleno y no medio vacío. Aun así, el más reciente índice de confianza del consumidor que acaba de publicar Fedesarrollo muestra un deterioro que no es menor, si bien las calificaciones de la coyuntura y las expectativas son aun mayoritariamente positivas.Según la definición estándar, el síndrome de abstinencia es el conjunto de reacciones que sufre un individuo cuando interrumpe o reduce bruscamente el uso de aquello de lo que se ha vuelto dependiente. Es por ello que existe el acompañamiento médico para quien trata de salir de una adicción y sufre de temblores, sudoración, náuseas, dolor muscular, fatiga y alteraciones en el estado de ánimo que comprenden irritabilidad, ansiedad o deseos incontrolables de consumir la sustancia causante de sus males.Encontrar el facultativo adecuado para manejar la dependencia que tiene Colombia de un gasto estatal insostenible no será fácil. Pero como muestra la experiencia latinoamericana, es mejor someterse al tratamiento con un profesional y de manera voluntaria para dejar atrás los esteroides que nos llevan a pensar que cómo vamos, vamos bien, cuando no es así.RICARDO ÁVILA PINTOEspecial para EL TIEMPOEn X: @ravilapinto LEA TAMBIÉN LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.