El presidente de Estados Unidos amenaza con arrebatarles los partidos mundialistas a las ciudades demócratas. El sorteo abre la puerta para el primer cara a cara del mandatario con la presidenta Claudia Sheinbaum de México

En el universo de Donald Trump, todo es susceptible a convertirse en moneda de cambio en una negociación o en arma política. Y a poco más de seis meses del comienzo del Mundial más grande de la historia, en el que Estados Unidos es el principal anfitrión entre los tres anfitriones, el evento deportivo más importante del planeta también. Dentro de las fronteras, el ...

presidente republicano amenaza con arrebatar los partidos programados en algunas ciudades demócratas. Para fuera, la organización del torneo, que comparte con México y Canadá, promete ofrecer un nuevo capítulo de tensión en una relación turbulenta con sus vecinos, tan cercana y vital para sus economías como enquistada y crecientemente frágil. Tanto, que es posible que el sorteo del torneo, que se celebrará en Washington el viernes, sea la primera vez que la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, se vea cara a cara con Trump.

Hace unos días en el Despacho Oval, cuando Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunciaban juntos —en la última demostración de su cercana relación— que Estados Unidos daría citas de visa prioritarias para personas con entradas al Mundial, el presidente estadounidense cargó contra la progresista Seattle, que recientemente eligió una alcaldesa que se define como socialista. “Si creemos que va a haber algún problema, le pediría a Gianni que lo trasladara a otra ciudad. Hay muchas ciudades que estarían encantadas de acogerlo y lo harían de forma muy segura”, aseguró Trump.