Estados Unidos sigue siendo la esquiva tierra prometida del planeta fútbol. El mayor mercado de derechos televisivos y venta de entradas se resiste al encanto del deporte que más pasiones levanta en todo el mundo. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, que mantiene una estrecha relación con Donald Trump, quiere que el Mundial de Clubes y, sobre todo, el de selecciones de 2026, que organiza Estados Unidos junto a México y Canadá, sirvan de catapulta para elevar la popularidad del juego. Pero las políticas de Trump, con la hostilidad hacia sus vecinos, sus decisiones migratorias y comerciales y los vetos a la entrada de ciudadanos de múltiples países, además de las recientes protestas a cuenta de las políticas del presidente que prendieron en Los Ángeles —toque de queda incluido—, amenazan con ensombrecer ambos eventos.
Infantino acudió el pasado 19 de enero en Washington al mitin de la victoria de Trump, donde el republicano le citó cinco veces, siempre por su nombre propio. “Gracias, Gianni, por la Copa del Mundo”. “Esto es la FIFA en su máxima expresión de respeto”, dijo el presidente de la FIFA en un vídeo en Instagram. “Ser mencionado por el nuevo presidente de los Estados Unidos de América en su mitin de la victoria, en su discurso de victoria, es algo único. Es hermoso”, añadió.








