Donald Trump amenaza con aranceles y represalias, ofrece ayudas y utiliza los resortes de la economía para alcanzar sus objetivos
Hace justo un año, cuando apenas quedaban dos meses para las elecciones presidenciales en Estados Unidos que dieron a Donald Trump su segundo mandato, se estrenó The Apprentice, una película sobre la vida del millonario republicano. La obra repasa la relación que tuvo con
"_self" rel="" title="https://elpais.com/us/2024-10-24/roy-cohn-claves-para-entender-al-mentor-de-donald-trump.html" data-link-track-dtm="">Roy Cohn, un abogado sin escrúpulos, y describe la influencia que este ejerció sobre el joven Trump y desvela su forma de entender los negocios. Fue tal el impacto que algunos asesores aseguran que, aún hoy, el difunto Cohn sigue siendo su principal consejero. Los mismos colaboradores recuerdan que Trump aprendió de él tres reglas de oro: “Atacar, atacar y atacar”, “No admitir nada, negarlo todo siempre” y “Reclamar la victoria, nunca admitir la derrota”.
Quizá por esa influencia, el presidente de Estados Unidos tiene una visión mercantilista de la vida. Gestiona el Gobierno como si todas las políticas fueran un negocio y quisiera hacer dinero con ellas. Aprovecha, sin miramientos, todos los resortes económicos para conseguir sus objetivos con independencia de a quién le toca pagar la cuenta y sin tener en cuenta las consecuencias legales.






