En el aniversario de su victoria, el republicano encaja una amarga derrota electoral y ve cómo su partido fracasa en desbloquear el cierre del Gobierno, mientras el Supremo tiene dudas sobre la legalidad de los aranceles
“Estados Unidos nos ha dado un mandato poderoso y sin precedentes. Va a ser la época dorada. Vamos a darle la vuelta a todo y lo haremos rápido”. Hace exactamente un año, Donald Trump pronunciaba exultante estas palabras para celebrar su victoria en las urnas frente a la candidata demócrata Kamala Harris. Doce meses después, el republicano celebra un aniversario agridulce.
Trump no atraviesa por su mejor momento un año después de las elecciones presidenciales, cuando su partido consiguió el control del Senado, la Cámara de Representantes e incluso ganó el voto popular. El inquilino de la Casa Blanca sufrió este martes un revolcón político tras la incontestable victoria de los demócratas en cuatro elecciones decisivas.
El socialista Zohran Mamdani se ha impuesto con una amplía mayoría en la carrera para la alcaldía de Nueva York, la mayor ciudad del país. Abigail Spanberger, una oficial de la CIA y excongresista durante tres mandatos, ganó para los demócratas el gobierno de Virginia. Su amiga Mikie Sherrill, una expiloto de helicópteros con la que compartió apartamento durante la época de estudiante, derrotó en otras elecciones al candidato republicano para convertirse en gobernadora de Nueva Jersey. Y en California, el gobernador demócrata, Gavin Newson, convertido en uno de los principales azotes de Trump, logró sacar con holgura su proyecto de ley para redefinir el territorio electoral de California, un movimiento que podría darle cinco escaños más a su partido en las próximas elecciones de mitad de mandato.







