En Estados Unidos se habla poco del mayor evento deportivo del mundo a dos meses y medio del partido inaugural
En Estados Unidos todos se preguntan cuándo se acabarán las eternas filas en los aeropuertos, provocadas por el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional. Pocos se preguntan, en cambio, dada la naturaleza caótica de la Administración, qué pasará si esta situación se mantiene hasta junio en el inicio del Mundial, cuando se espera la llegada de 6 millones de viajeros. El evento deportivo más grande del mundo, con 48 equipos y 104 partidos, ha sido eclipsado completamente por el presidente Donald Trump, quien está generando incertidumbre sobre la organización del evento.
La guerra con Irán ha generado un enorme interrogante que aún no se resuelve: la participación de la selección de ese país. Trump se pronunció al respecto el 12 de marzo: “La selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén allí, por su propia vida y seguridad”, escribió en su red social en lo que muchos vieron una amenaza velada. El ministro de Deportes iraní aseguró que no ve “ninguna posibilidad” de que Irán participe, pero los futbolistas y la federación de fútbol han dejado claro que sí quieren competir.






