Cinco días después del operativo contra El Mencho, que supuso una ola de violencia, el país alberga el mayor galardón del fútbol
Los Mundiales organizados en México tienen una mancha que ha dañado su imagen antes de su arranque. En 1970, el país aún estaba herido por la matanza de estudiantes en Tlatelolco, en 1986, el Valle de México se recuperaba de un terremoto mortal. Ahora, en 2026, la herida abierta será la de la violencia tras la caída del narcotraficante más buscado del mundo. Tras esa sacudida, los mexicanos quieren recuperar su normalidad, su fiesta y alegría de ser anfitriones por tercera vez de la Copa del Mundo.
Este viernes, en el Aeropuerto Felipe Ángeles, desembarcó el avión de la FIFA, decorado del rojo de su patrocinador Coca Cola, con una de las maletas más valiosas de todo el mundo. Dentro de ella se encuentra el trofeo de la Copa del Mundo, hecha con oro sólido de 18 quilates que mide poco más que una botella de vino (36,8 centímetros). El avión llegó cobijado por un fuerte dispositivo de seguridad del ejército y de la Guardia Nacional. El hangar al que llegó parecía un búnker donde convivían la prensa, autoridades y algunas celebridades de TikTok. Todo estaba puesto para mostrar una imagen de completa tranquilidad pese a que cinco días antes el país estuvo bajo alerta. El tour del trofeo pasará por 10 ciudades mexicanas.













