Este año será el primer recinto en albergar tres inauguraciones de Copas del Mundo, cuando el 11 de junio arranque el Mundial 2026 con un México-Sudáfrica. Merecía también la Final, pero una vez más el romanticismo perdió la batalla frente al lucro

Estoy en México, donde a menos de tres meses de su inicio, ya empieza a jugarse el próximo Mundial. El torneo se filtra en conversaciones, anuncios y tertulias televisivas. Y, por supuesto, en el escenario por excelencia: el ya mítico estadio Azteca. Renovado por razones de comodidad, de seguridad y de modernidad, sigue siendo reconocible en su esencia, elevando su estructura imponente al sur d...

e la Ciudad de México. El negocio no permite que se detengan ni siquiera los estadios que son leyenda.

La Final de la Copa del Mundo de 1986 entre Argentina y Alemania se disputó ante 114.600 personas, muchas de ellas de pie. Esta noche, bajo el nuevo nombre de “Estadio Banorte”, el Azteca, ahora más cómodo, elegante y digital, volverá a abrir sus puertas. Lo hará con un partido entre las selecciones de México y Portugal, ahora con una capacidad para 87.400 espectadores, todos sentados. Y con un alto porcentaje de zonas VIP y hospitality de alto nivel que multiplicarán la recaudación, gracias a los afortunados que quieren convertir el fútbol en una experiencia pagando entradas carísimas. Fútbol prémium.