Las confederaciones y el Gobierno mexicano entablan conversaciones sin descartar el cambio de sede para las eliminatorias que se disputan en Guadalajara y Monterrey

El repunte de la violencia y la inseguridad que azotan a México desde la muerte del narcotraficante más buscado, Nemesio Oseguera, alias El Mencho, a manos del ejército mexicano ha abierto el debate sobre la disputa de la repesca para el Mundial 2026 que se llevará a cabo dentro de un mes en las ciudades de Guadalajara y Monterrey. Aún faltan seis selecciones por acceder a la próxima Copa del Mundo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. Los combinados UEFA no están implicados en esta controversia ya que disputarán sus eliminatorias en suelo europeo, pero el resto de confederaciones tienen como sede para jugar sus partidos en los estadios Akron y BBVA.

Según ha podido confirmar EL PAÍS, las confederaciones de las seleciones implicadas —Bolivia, Surinam, Jamaica, Nueva Caledonia, RD Congo e Irak— están en conversaciones con el Gobierno mexicano y no se descarta un posible cambio de sede debido a los incidentes en el país, especialmente en las ciudades de Guadalajara y Puerto Vallarta. En varios puntos de México, las clases fueron suspendidas, los transportes por carretera por parte de empresas de autobuses se cancelaron durante dos días tras el bloqueo de más de 250 vías en al menos seis estados y muchos negocios permanecieron cerrados tras varios ataques por parte del narco. Esta crisis ha paralizado Guadalajara y Puerto Vallarta durante tres días, pero según informó este lunes el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, el miércoles se reestablecerá la normalidad en todo el estado.