El 22 de mayo de 1976 yo tenía siete años. Ese sábado, mientras millones de niños y niñas estábamos pegados a la tele de tubo viendo el último capítulo de Heidi, alucinados porque la amiga discapacitada de la muchacha de los Alpes podía levantarse de la silla de ruedas y volver a andar, una revista con nombre que sonaba inglés llegaba a los quioscos de toda España. Fueron 100.000 ejemplares. En pocas horas se vendieron más de 85.000.

La portada de aquel primer número de interviú no dejaba dudas de las intenciones de sus tres creadores con residencia en Barcelona: Antonio Asensio, José Ilario y Jerónimo Tarrés. Una modelo de ojos verdes, que dejaba entrever sus oscuros pezones bajo un vestido semitransparente, miraba fijamente al lector. Se comía toda la portada. Aquella mujer anónima estaba rodeada de titulares que no dejaban indiferente.