Francesc Serrano negoció la compra de una vivienda en Barcelona y al pagar la señal se enteró, sin previo aviso, de que habían vendido el edificio a un fondo para convertirlo en pisos turísticos. Era 2015. Una situación que hizo saltar por los aires la ilusión de Serrano y que a la vez le sumergió en la realidad sobre la falta de control en este sector. “Me quedé fuera de juego y no sabía si había sido una casualidad o algo sintomático”, explica. La operación le puso en el camino de lo que ahora es Talk & Code. Una herramienta digital que emite alertas para identificar las irregularidades de las viviendas que salen al mercado de alquiler turístico. “Esta solución es un software de cumplimiento normativo. No solo detecta que la vivienda tiene un número de licencia y es el correcto, sino que comprueba que los servicios que ofrece son los ofertados. A partir de aquí la Administración se encarga de sancionar, en su caso”, dice el fundador.Ingeniero informático de profesión, puso en marcha un plan para ver qué pasaba. Primero recogió datos de este sector y los posicionó sobre un mapa para comprobar si había un patrón. “Y lo había”, comenta. A partir de aquí desarrolló una solución que vigilara las irregularidades. Los comienzos, cuenta, fueron duros. “Al principio nadie nos hacía caso. Recorrí, literalmente, España, Reino Unido e Italia. Me decían: ‘Es interesante pero no tenemos ese problema’. Incluso nos dijeron que el problema nos lo estábamos inventando. Unos años después tenemos la suerte de que nos necesitan”, afirma. Uno de sus primeros clientes fue el Ayuntamiento de Barcelona. Luego llegó a la Diputación y por último a la Generalitat de Cataluña. “Pese a que existía normativa, la inspección sobre el cumplimiento de las plataformas era laxo, porque la sociedad siempre va más rápida que las leyes. No se veía la dimensión a la que podía llegar”.Las administraciones públicas como ayuntamientos, comunidades o gobiernos de distintos países son por ahora sus principales clientes. Instituciones que hasta que apareció Talk & Code controlaban este sector revisando anuncio por anuncio, lo que, cuenta Serrano, creaba muchas incongruencias, repetía tareas y empleaba demasiado tiempo. Con esta solución se puede revisar una ciudad en apenas unos minutos, lo que supone que en un mes se puedan llegar a controlar más de un millón de apartamentos turísticos. “Al principio, el 40% de los anuncios eran irregulares, no ilegales, porque, por ejemplo, no publicitaban el número de registro. Con el paso del tiempo en algunas comunidades ya solo el 5% no cumple con alguna normativa”. De momento su presencia en España se extiende a Cataluña, Galicia, Andalucía o Mallorca. “En Madrid lo hemos intentado, pero es una plaza difícil”, sentencia. Fuera sus clientes están en Andorra, Dublín y Londres. Acaban de aterrizar en Italia en ciudades como Roma o Florencia, y tienen previsiones de llegar a otras del sudeste asiático, América Central y Oriente Próximo. “Es un negocio escalable, que se adapta a las necesidades específicas de cada uno”. Con cinco empleados, en 2025 ingresó medio millón de euros. Hace dos años les llegó una oferta de compra desde una empresa extranjera, a la que dijeron que no. “No está en nuestro proyecto”, concluye.