Una sensación de euforia recorre a estas horas la Puerta del Sol, la sede de la Comunidad de Madrid. Después de Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero es el principal blanco de las críticas de Isabel Díaz Ayuso y su entorno. La imputación del expresidente por pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental ha sido recibido este martes con entusiasmo en las altas esferas del PP en Madrid y aledaños. El más explícito ha sido el principal asesor de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, que ha escrito en redes sociales: “Zapatero, pa’lante!”.En privado, el equipo de la presidenta de Madrid cree que Zapatero se encuentra en verdaderos problemas porque las personas que están al frente de la investigación son “solventes y serias”. Citan a la fiscal Elena Lorente, la fiscal anticorrupción, “la misma del caso Rodrigo Rato”, y al juez José Luis Calama, titular del Juzgado de Instrucción Número 4 de la Audiencia Nacional. Aunque desde hace más de una semana en los corrillos de poder en Madrid se viene hablando de la imputación, el entorno de Ayuso se dice sorprendido. “Nos hemos quedado de piedra, como Page”, dicen en referencia a las declaraciones del presidente de Castilla-La Mancha, José Luis Page, al que la noticia le ha agarrado en mitad de una entrevista en Onda Cero. De puertas para afuera, sin embargo, la versión es la de Ayuso, que ha usado un tono más institucional y moderado al acostumbrado. Eso sí, ha insinuado que el presidente Pedro Sánchez, íntimo amigo de Zapatero, querrá obstruir la investigación. “Sorprende que el Gobierno, lejos de querer investigar un asunto que era de conocimiento internacional, se ha dedicado en todo momento a taparlo, y espero que no utilice la Fiscalía, ni la Abogacía ni lo que hacen siempre para intentar encubrir la verdad. Ahora lo que tenemos que saber es qué está pasando, qué es lo que hay, y a partir de ahí pedir más explicaciones, Pero, desde luego, esto es un escándalo internacional que vuelve a situar a este Gobierno y todo lo que le rodea en el epicentro de los escándalos y de un desprestigio tremendo”, ha dicho la presidenta antes de participar en la entrega de 422 viviendas de alquiler a precio asequible.Zapatero no se trata de un expresidente al uso. Sin duda, hablamos del más activo de todos los políticos que han ocupado La Moncloa. Para Sánchez es un apoyo fundamental, un activo de lo que se conoce como sanchismo. El Gobierno está convencido de la inocencia de Zapatero y ya trabaja en su estrategia de defensa, mientras el PSOE ha salido en tromba a criticar la decisión judicial como una maniobra de la derecha. “Nunca le perdonaron sus avances, el que pueda hacer que haga”, dice el comunicado de la dirección socialista. La portavoz de la ejecutiva federal del PSOE, Montse Mínguez, ha escrito en X “no pararán”, en referencia a una supuesta trama para tumbar a Sánchez a través de escándalos judiciales. Ayuso ha criticado estas palabras: “Me parece increíble que también hayamos escuchado lo del no pararán. ¿Qué pasa, que también los jueces son fachas, todo el mundo es facha, hay lawfare, España no es un Estado de derecho, o es lo que pretenden que no sea?“. Y ha añadido: ”Cuestionar el trabajo que está realizando la justicia me parece terrible y propio de un Gobierno populista. ¿También van a poner en tela de juicio las investigaciones internacionales al resto de los organismos? Yo creo que ha llegado el momento de dar explicaciones". A estas horas todo el mundo se pregunta qué pruebas existen contra el expresidente. La causa gira en torno a Análisis Relevante, SL, cuyo administrador principal es Julio Martínez Martínez, empresario alicantino y compañero de running de Zapatero. Esta sociedad cobró de Plus Ultra, la compañía aérea que recibió una ayuda pública durante la pandemia. Y esta misma sociedad realizó pagos al exjefe del Ejecutivo por trabajos de asesoría. Según explicó Zapatero en su comparecencia en el Senado, fueron abonos por sus trabajos de consultoría (informes “escritos y orales”) ajenos a cualquier irregularidad.