Recorrer el serpenteante t�nel que conecta el ruedo con la enfermer�a de la Monumental de Las Ventas provoca un escalofr�o inevitable. Un denso silencio se apodera de un entorno sombr�o que recuerda, a cada paso, el doloroso significado que supone atravesar este trayecto del miedo un d�a de corrida. Del callej�n al port�n que da acceso al quir�fano hay apenas 50 metros y cada segundo puede ser clave en el avance. Por eso, al otro lado de la puerta, �los medios han de estar a la altura de la exigencia de la primera plaza del mundo�.Quien sentencia de tal manera es M�ximo Garc�a Padr�s, una eminencia salvavidas que nos recibe precisamente el d�a que cumple 60 a�os en una enfermer�a que se ha convertido en referencia mundial gracias a su �ltima reforma, en la que se invirtieron m�s de 400.000 euros y con la que se actualizaron el sistema de climatizaci�n y ventilaci�n y se reorganizaron espacios como la sala de desinfecci�n, lavado quir�rgico, la zona de esterilizaci�n y la sala de curas y recuperaci�n. Adem�s, se acometi� una modernizaci�n crucial: la mejora de la accesibilidad para las ambulancias mediante la recuperaci�n de una puerta directa al exterior, ya existente, que se encontraba tapiada. �Es algo clave porque antes se perd�a demasiado tiempo en el traslado al hospital al tener que esperar a que la ambulancia accediera marcha atr�s hasta la puerta interior de la enfermer�a�, explica el cirujano, que describe el modo de actuaci�n del equipo formado por ocho personas desde el momento del percance.Sala de reconocimiento.Sergio Enr�quez Nistal�Hay una parte que est� en la plaza, pero otro grupo vemos la corrida aqu� dentro, en una sala adaptada con televisi�n. Mientras llega el herido, las repeticiones nos avanzan una idea muy cercana a lo que podemos encontrarnos�, dice.Es ah�, en la llegada a la enfermer�a, cuando, vistos los medios y el equipo, la angustia se transforma en serenidad. �Primero pasamos al herido a la sala de reconocimiento para evaluar si necesita intervenci�n quir�rgica o no�. Si la requiere y la operaci�n no es urgente, se avisa al mozo de espadas, que ayudar� a los m�dicos a desvestir al torero sin romper el traje de luces, por si hubiera opci�n de continuar la lidia y por preservar la propia prenda, de alto coste. Una vez operados, a los casos menos graves se les pasa a la sala de reanimaci�n hasta su traslado.Pero, �y qu� pasa si hay dos percances graves casi de forma simult�nea? �Estamos preparados para atender varios a la vez. En la sala de evaluaci�n se puede intervenir tambi�n, al menos para estabilizar a la espera de que quede el quir�fano libre�, afirma M�ximo Garc�a Padr�s, recordando como ejemplo la dram�tica tarde del 20 de mayo de 2014, suspendida tras la lidia del segundo toro al ser heridos de gravedad los tres toreros: David Mora, Fortes y Antonio Nazar�.Precisamente Fortes ha sido uno de los que ha vuelto a la enfermer�a en este accidentado inicio de la Feria de San Isidro, en el que han sido atendidos tambi�n David Galv�n, Gonzalo Caballero y Curro Javier.Sala de recuperaci�n de pacientesSergio Enr�quez NistalLa enfermer�a de Las Ventas, siempre ubicada en el mismo lugar, data de 1931. Su primer cirujano, el doctor Jacinto Segovia, contaba las dif�ciles condiciones de entonces, cuando los corneados ten�an que acceder al quir�fano atravesando el patio de cuadrillas, �donde muchas veces ten�an que pasar al lado de los caballos heridos�. Y es por ello que se construy� el t�nel actual de conexi�n directa con el ruedo. En 1939 se nombr� cirujano jefe a Jim�nez Guinea y tres a�os despu�s, como ayudante suyo, entr� M�ximo Garc�a de la Torre, padre de M�ximo Garc�a Padr�s. Ya bajo su direcci�n, en 1972 se acometi� su transformaci�n m�s importante hasta entonces, adaptando sus instalaciones a los nuevos avances quir�rgicos. La siguiente gran mejora, antes de la �ltima de 2025, se realiz� en 1985, precisamente el a�o en el que M�ximo Garc�a Padr�s se qued� al frente, y uno antes de la muerte en Pozoblanco de Francisco Rivera, Paquirri, desangrado de camino a C�rdoba.- �Supuso un antes y un despu�s su muerte para la evoluci�n de las enfermer�as?- �S�, efectivamente. A ra�z de ello, el doctor Ram�n Vila, cirujano de la Maestranza de Sevilla, hizo un estudio de 900 enfermer�as de toda Espa�a y se subsanaron muchas carencias�.Port�n de salida al exterior.Sergio Enr�quez NistalEn el recorrido en exclusiva por la enfermer�a de Las Ventas, el cirujano recuerda lo que a muchos se les escapa: el espacio est� preparado para atender a los protagonistas en el ruedo, pero tambi�n al personal de plaza y al p�blico en general. �Son 24.000 personas cada tarde y siempre pasa algo. Aqu� hemos atendido casos muy curiosos como roturas de aguas, lipotimias, cortes de digesti�n, intoxicaciones et�licas, picaduras de avispas, crisis asm�ticas, de ansiedad y hasta quemaduras de puros�, dice.Volviendo a los toreros, Garc�a Padr�s compara los m�todos utilizados en Espa�a con los de otros pa�ses como M�xico -con menos equipamiento- y Francia, donde en vez de operar de urgencia se estabiliza al herido y se le traslada a un centro hospitalario para ser intervenido. �Se pierde mucho tiempo y aqu� eso ser�a impensable, estamos preparados para tratar cualquier tipo de lesi�n�, explica consciente de que en Las Ventas, donde hoy se retoma la Feria, no hay margen para la duda, s�lo para la acci�n inmediata, contando para ello con una enfermer�a de alta gama al servicio de lo esencial: salvar vidas.