Distintos referentes del sector coincidieron en que el comercio global atraviesa una etapa de redefinición marcada por el nearshoring, la necesidad de mayor flexibilidad operativa y la búsqueda de corredores alternativos para reducir la dependencia de rutas únicas (Foto: Shutterstock)Las recientes disrupciones en el estrecho de Ormuz, el mar Rojo y otras rutas estratégicas volvieron a poner bajo presión a las cadenas de suministro globales. Frente a ese escenario, el XII Congreso Mundial de Zonas Francas realizado en Panamá dejó una señal clara: las zonas francas ya no buscan limitarse a atraer inversión industrial, sino transformarse en plataformas logísticas resilientes capaces de sostener el flujo del comercio internacional incluso en contextos de crisis.Durante el encuentro, distintos referentes del sector coincidieron en que el comercio global atraviesa una etapa de redefinición marcada por el nearshoring, la necesidad de mayor flexibilidad operativa y la búsqueda de corredores alternativos para reducir la dependencia de rutas únicas.PUBLICIDADUno de los mensajes más contundentes llegó desde la International Road Transport Union (IRU). Su secretario general, Umberto de Pretto, advirtió que “la era de las cadenas de suministro de ruta única ha terminado” y sostuvo que la prioridad pasa ahora por construir redes comerciales respaldadas por marcos ágiles, armonizados y digitales.“Debemos alejarnos de la optimización de rutas únicas y avanzar hacia la agilidad y la resiliencia de la cadena de suministro”, afirmó durante el panel sobre conectividad y comercio global realizado en el Congreso.PUBLICIDADLa discusión estuvo fuertemente atravesada por las consecuencias que generaron en los últimos años la pandemia, los conflictos geopolíticos y las interrupciones sobre corredores marítimos estratégicos. Según IRU, estos episodios dejaron en evidencia la fragilidad de un sistema excesivamente concentrado en pocas rutas y modalidades de transporte.En ese contexto, el transporte terrestre comenzó a ganar protagonismo como alternativa para sostener la continuidad operativa cuando aparecen restricciones en la conectividad marítima o aérea. La entidad puso como ejemplo las operaciones logísticas entre Qatar y Arabia Saudita, donde el sistema TIR permite transferir carga aérea hacia camiones habilitados para garantizar la continuidad del abastecimiento regional.PUBLICIDADLa organización también remarcó que las soluciones de facilitación comercial ya existen, pero que el desafío pasa ahora por acelerar su implementación y armonización entre países. Allí aparecen herramientas como el sistema TIR, que permite integrar operaciones multimodales bajo una única garantía y declaración aduanera.En América Latina, la reciente incorporación de Brasil al sistema,junto con Argentina y Chile, fue presentada como un avance para fortalecer la integración logística regional y facilitar los flujos transfronterizos.PUBLICIDADLa discusión ya no gira únicamente en torno a incentivos fiscales o disponibilidad de suelo industrial, sino a la capacidad de integrarse en cadenas globales de valor (Imagen: Shutterstock)Además de la resiliencia operativa, otro de los ejes centrales del Congreso fue la transformación del modelo tradicional de zonas francas. La discusión ya no gira únicamente en torno a incentivos fiscales o disponibilidad de suelo industrial, sino a la capacidad de integrarse en cadenas globales de valor, atraer industrias tecnológicas y ofrecer infraestructura logística eficiente.En ese marco, República Dominicana expuso su estrategia para posicionarse como plataforma regional de nearshoring y manufactura avanzada. Durante una de las presentaciones, representantes del país señalaron que las cadenas globales hoy priorizan “cercanía, resiliencia y eficiencia”, en un contexto donde las empresas buscan reducir tiempos, costos y exposición a riesgos internacionales.PUBLICIDADEl país destacó que sus zonas francas concentran más del 60% de las exportaciones nacionales y reúnen más de 850 empresas vinculadas a sectores como dispositivos médicos, servicios globales, industria eléctrica, logística y manufactura avanzada.La exposición también hizo foco en la evolución del modelo productivo regional. “Hoy ya no hablamos de manufactura avanzada, hablamos de integración logística, hablamos de inteligencia artificial, de semiconductores e industria 4.0”, señalaron durante el Congreso.PUBLICIDADComo anfitrión del evento, Panamá también aprovechó el Congreso para reforzar su posicionamiento como plataforma logística y comercial para América Latina. El presidente panameño, José Raúl Mulino, sostuvo que el país busca consolidarse como “el complejo marítimo y logístico más eficiente del continente”.El mandatario remarcó además la necesidad de avanzar en procesos de simplificación normativa y facilitación comercial para mejorar la competitividad regional y acompañar las nuevas exigencias del comercio internacional.PUBLICIDADLas discusiones del Congreso reflejaron así un cambio más amplio dentro de la logística global. Las zonas francas empiezan a dejar atrás el modelo centrado únicamente en ventajas fiscales para transformarse en nodos estratégicos de conectividad, integración productiva y resiliencia operativa.En un escenario marcado por tensiones geopolíticas, reconfiguración industrial y mayor incertidumbre sobre los flujos internacionales, la capacidad de combinar infraestructura, digitalización, facilitación aduanera y alternativas multimodales comienza a consolidarse como un factor central para sostener la competitividad de las cadenas de abastecimiento. PUBLICIDAD
Las zonas francas como nodos logísticos resilientes ante las crisis globales
La reconfiguración del comercio internacional empieza a reconfigurar el rol de las zonas francas, que buscan posicionarse como plataformas de integración logística, manufactura avanzada y cadenas de suministro más flexibles












