Bajad las armasSi consideramos el sanchismo como una exacerbaci�n c�nica del zapaterismo, la ca�da de Jos� Luis solo puede acelerar la de PedroDe izqda. a dcha, Rebeca Torr�, Jos� Luis Rodr�guez Zapatero, Mar�a Jes�s Montero y Pedro S�nchez, en un mitin el pasado 1 de mayo.Actualizado Martes,
mayo
12:09Audio generado con IADecimos de Pedro que es el presidente de las primeras veces y ninguna buena. Pero el dudoso honor de ser el primer presidente imputado por corrupci�n se lo acaba de quitar Zapatero. A despecho de su c�lebre talante y sus ansias infinitas de paz, el juez le calcula 16 a�os de c�rcel por blanqueo de capitales, falsedad, tr�fico de influencias e integraci�n en organizaci�n criminal (no necesariamente el PSOE). Si consideramos el sanchismo como una exacerbaci�n c�nica del zapaterismo, la ca�da de Jos� Luis solo puede acelerar la de Pedro. Ambos comparten una noci�n plurinacional del Estado donde Catalu�a siempre es m�s igual que el resto, pero Zapatero la vende como virtud y S�nchez apenas oculta su necesidad. Ahora comparten tambi�n una prometedora intimidad con los tribunales y un an�lisis relevante de su entorno familiar: la mujer catedr�tica, el hermano artista, las hijas emprendedoras. El �ltimo refugio de un idealista suele ser el para�so fiscal. Es el caso de ZP seg�n sospecha la UDEF. El cervatillo que apareci� en La Moncloa cuando se disip� el humo del 11-M no tard� en echar los cuernos, pero su verdadera transformaci�n se produjo fuera de palacio. Ni siquiera tuvo el coraje de dimitir cuando Obama le oblig� a ejecutar el mayor recorte de nuestro Estado de bienestar para evitar que la quiebra de Espa�a arrastrara al euro. Ah� naci� el 15-M, luego Podemos, y solo cuando lo vio todo perdido dej� que el marr�n electoral se lo comiera Rubalcaba. En los a�os de exilio interior escribi� un libro autoexculpatorio y fue mascando un rencor que termin� resolviendo por la v�a compensatoria de la codicia: ya que no me aman, ya que se burlan de mis tautolog�as de bobo solemne, me har� rico. Que la tierra no es del viento si se escritura en Lanzarote. Pero aquel accidentado pol�tico de ojos glaucos, deslumbrado eternamente por los focos del cami�n de la crisis que neg�, no sab�a hacer dinero: solo contar nubes. As� que sacrific� sus �ltimos escr�pulos democr�ticos y se puso a cabildear con dictadores deseosos de la respetabilidad que pod�a brindarle un expresidente espa�ol experto en blanquear etarras. Se coloc� de lobista del Grupo de Puebla y correveidile de China, y su gran momento lleg� cuando se hizo perdonar su susanismo a ojos de un S�nchez en la cima de su poder pero necesitado de orientaci�n. Zapatero y sus pepi�os olfatearon el negocio y se infiltraron en el Consejo de Ministros. El resto es historia. Y va a cont�rnosla la Audiencia Nacional.













