EditorialEl ex presidente ha convertido todo su patrimonio pol�tico en un lucrativo negocio: Zapatero SACaptura del v�deo remitido por Jos� Luis Rodr�guez Zapatero.EFEActualizado Martes,
mayo
20:56Audio generado con IAJos� Luis Rodr�guez Zapatero no s�lo es el primer ex presidente espa�ol imputado por graves delitos de corrupci�n. Su citaci�n judicial como presunto �l�der� de una trama internacional dedicada al tr�fico de influencias y el demoledor auto del juez instructor comprometen al Gobierno y, de forma personal, a Pedro S�nchez. El golpe no es a un sat�lite del PSOE ni a un ex presidente retirado: el golpe impacta de lleno en el coraz�n ideol�gico y de poder del sanchismo, y lo hace por tercera vez, despu�s de los esc�ndalos de corrupci�n de Jos� Luis �balos y Santos Cerd�n. La excepci�n parece revelarse como norma, y todo apunta a que la corrupci�n no ha sido una an�cdota sino un elemento indivisible del proyecto pol�tico de S�nchez. Porque si Zapatero pudo usar su influencia en las altas instancias del Estado para lucrarse (al menos dos millones de euros)fue por la influencia que el presidente y secretario general del PSOE le concedi�. Zapatero no es un ex presidente al uso, retirado de la primera l�nea. Todo lo contrario. Lleva a�os actuando como el l�der moral y el principal revulsivo electoral del PSOE. Como el alma del partido.Zapatero, adem�s, es un consejero de la m�xima confianza de S�nchez, que le ha convertido en un activo clave en las negociaciones con Carles Puigdemont y tambi�n en su ministro de Exteriores t�cito, especialmente con Venezuela. Todo ese patrimonio pol�tico lo ha convertido en un lucrativo negocio: Zapatero SA.El auto de Jos� Luis Calama es extenso, s�lido y hace referencia a las �m�ltiples evidencias� recopiladas por la UDEF que sit�an a Zapatero como �n�cleo decisor y estrat�gico� de una trama que maniobr� para el rescate de la hispanovenezolana Plus Ultra, pero cuya capacidad de acci�n ser�a mucho mayor, pues refiere �operaciones internacionales de alto valor econ�mico, como las relativas al petcoke [un derivado del petr�leo], oro, compraventa de acciones o divisas�, con administraciones y empresas no s�lo de Venezuela, sino tambi�n de China y Emiratos �rabes. Hay conversaciones, reuniones, contratos. Y un chat formado por el propio Zapatero, Julio Mart�nez y Javier de Paz que desmonta las inveros�miles explicaciones del ex presidente. El juez le atribuye indiciariamente los delitos de tr�fico de influencias y blanqueo de capitales, a trav�s de una sociedad offshore constituida en Dubai. Todo indica que nos encontramos s�lo al principio de la investigaci�n sobre una gran trama global de ramificaciones inquietantes, con el ex presidente en su v�rtice.La Audiencia Nacional eleva as� a categor�a judicial las sombras de un caso que EL MUNDO est� desvelando desde hace meses. El juez describe una estructura estable y jerarquizada, con sociedades instrumentales, documentaci�n simulada y canales financieros opacos. La responsabilidad del Gobierno es inocultable: no hay tr�fico de influencias eficaz si el poder influido no se deja influir. Y fue la Sepi, dependiente de Mar�a Jes�s Montero, quien concedi� en 2021 el rescate que despu�s aprob� el Consejo de Ministros.La constituci�n de An�lisis Relevante justo tras el nacimiento del Gobierno de coalici�n a�ade un indicio pol�tico dif�cil de ignorar. Una sociedad sin empleados, nutrida por pagos de una aerol�nea rescatada con 53 millones p�blicos y convertida en canal de ingresos para Zapatero y para la empresa de sus hijas no puede despacharse como una consultor�a convencional. Menos a�n cuando el auto apunta a contratos elaborados ad hoc para dificultar la trazabilidad del dinero.La responsabilidad pol�tica no admite evasivas. S�nchez debe explicar por qu� el Gobierno que �l presid�a aprob� una operaci�n bajo sospecha, por qu� su partido se apresur� a defender al ex presidente antes incluso de conocer los indicios y por qu� �l mismo ha ordenado proteger el �buen nombre� de quien acaba de ser situado por un juez como presunto l�der y principal comisionista de una red internacional de tr�fico de influencias. La reacci�n del PSOE vuelve a desenmascarar a S�nchez: mientras se presenta ante el mundo como adalid del Estado de derecho, ordena a su partido reproducir el reflejo populista de desacreditar a los jueces cuando las investigaciones alcanzan a los suyos, como se ha comprobado en los casos de Bego�a G�mez, del fiscal general condenado, de �balos o de Cerd�n.Las sospechas sobre las relaciones del Gobierno con el r�gimen chavista y con Delcy Rodr�guez se multiplican, y la l�nea entre los grandes principios pol�ticos y el negocio econ�mico m�s inmoral se va tornando indistinguible. Aunque el da�o m�s grave no es al PSOE: es al conjunto de los espa�oles, a la confianza en las instituciones y al prestigio de nuestro pa�s en el mundo.












