Fotografía de archivo que muestra el detalle de diversos envases plásticos. EFE/César Muñoz Acebes

Ecuador, uno de los países más diversos del mundo, genera más de cinco millones de toneladas de residuos sólidos cada año, una cifra que refleja la creciente presión sobre los sistemas de recolección, tratamiento y disposición final de basura en el país andino. El volumen equivale a más de 13.700 toneladas diarias y ha encendido alertas entre autoridades ambientales, gobiernos locales y especialistas, que advierten sobre el riesgo de saturación de rellenos sanitarios y los efectos sobre la salud pública y los ecosistemas.El dato ha sido difundido por entidades estatales y organismos internacionales en el marco de iniciativas que buscan modernizar la gestión de residuos y avanzar hacia un modelo de economía circular. El desafío es significativo: aunque la mayor parte de la basura proviene de los hogares, también existe una fracción importante generada por comercios, industrias y actividades de construcción.PUBLICIDADEn términos prácticos, la cantidad de desechos que produce Ecuador cada año supera ampliamente la capacidad de reciclaje del país. Según estimaciones del sector, solo una pequeña proporción de los residuos es recuperada y reincorporada a procesos productivos, mientras que la mayoría termina enterrada en rellenos sanitarios o, en algunos casos, en botaderos a cielo abierto.La composición de la basura también es un factor relevante. Una porción considerable corresponde a residuos orgánicos, que podrían ser aprovechados para compostaje o generación de biogás, pero que generalmente son dispuestos sin tratamiento previo. Al descomponerse, estos materiales emiten metano, un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global mucho mayor que el dióxido de carbono.PUBLICIDADFotografía de archivo del botadero de residuos alimenticios y basura en general en el sector del Inga, en las afueras de la capital ecuatoriana. EFE/José Jácome