Jalisco / 18.05.2026 05:05:31

Una de las consecuencias más delicadas de la guerra en Oriente Medio es el encarecimiento del costo de los alimentos. De acuerdo a los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el mes de abril los precios de los alimentos se incrementaron 1.6 por ciento en comparación con el mes de marzo, y 2 por ciento en comparación con el mes de abril de 2025. Esto se debe, entre otros factores, al encarecimiento del costo del petróleo por el cierre del Estrecho de Ormuz y el incremento en los precios de los fertilizantes. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió recientemente que este escenario de conflictos genera el riesgo de que haya una reducción en el crecimiento económico a nivel mundial, así como mayores riesgos de inflación. La guerra que enfrenta a Irán contra Estados Unidos e Israel en Oriente Medio tiene consecuencias económicas directas en los precios y también en las proyecciones de crecimiento e inversión. De acuerdo al FMI, la economía mundial crecería 3.1 por ciento en 2026 en un escenario de referencia, pero debido a la guerra el escenario puede ser adverso y el repunte sería de 2.5 por ciento. El encarecimiento del costo de vida se da en el contexto de economías que pierden dinamismo, de inversiones insuficientes y de pronósticos moderados en medio de la incertidumbre. En el caso de América Latina, las perspectivas de crecimiento para este año apuntan a 2.3 por ciento, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en tanto la inflación promedio supera el 3 por ciento (sin contar los casos extremos como el de Venezuela que puede superar 300 por ciento). Y en México, las proyecciones de crecimiento son de entre 1.2 por ciento y 1.8 por ciento en 2026, en tanto la inflación en el mes de abril fue de 4.45 por ciento. La cuestión más delicada es que dentro de las subas el mayor impacto está en la canasta básica, que presenta sobrecostos por encima de la inflación. Es decir, lo que más caro le cuesta a la gente son los alimentos. Y eso tiene un impacto mucho mayor en el caso de las personas que viven en condiciones de pobreza. No sólo nos enfrentamos a un escenario en el cual la generación de riqueza, empleos e ingresos no es suficiente, sino que la pérdida de poder adquisitivo de las personas se profundiza porque los alimentos están subiendo de precio en forma acelerada. Dentro de las consecuencias económicas negativas del contexto, la más cara es la que tienen que pagar millones de personas que se encuentran en situación de pobreza. El deterioro de la calidad de vida es inmediato cuando los recursos no alcanzan para cubrir los costos básicos de la alimentación. Y es por eso que hay que prestar especial atención a las estrategias de los gobiernos para evitar la pérdida del poder adquisitivo y el empobrecimiento de los sectores vulnerables. Más allá de las medidas, lo cierto es que la incertidumbre va para rato y las consecuencias ya se están pagando.