Libre de marcaVarias mujeres con trajes flamencos pasean ayer durante la jornada de reflexi�n por M�lagaActualizado Domingo,

mayo

02:59Audio generado con IADurante m�s de tres d�cadas, las elecciones andaluzas se ventilaban como un tedioso tr�mite que afianzaba la hegemon�a socialista en la regi�n y su primac�a nacional. En el par de veces que el PSOE baj� del 40% de los votos -coincidiendo con la crecida del PP de Aznar y de Rajoy-, gozaba del apoyo o abstenci�n de una tercera fuerza. Adem�s, IU ten�a un poderoso arraigo. Arenas se impuso a Gri��n en 2012, pero no fue suficiente. Para gobernar deb�a ganar por mayor�a absoluta y aunque aliment� la ilusi�n -a rebufo de la abrumadora victoria en las generales de 2011- qued� a cinco esca�os y se impuso por apenas 44.000 votos. En 2015, Susana D�az, entonces procuradora de S�nchez, obtuvo todav�a 47 diputados y sac� m�s de 300.000 votos al PP, los que sum� Ciudadanos, que firm� un pacto de legislatura con D�az. Podemos super� el medio mill�n electores.Entonces, asediada por el macro caso de corrupci�n de los ERE, D�az, tras meses de rumores, pero al final por sorpresa, y despu�s de romper con Ciudadanos, adelant� los comicios. Moreno Bonilla estaba en la mirilla de su partido. Ya nunca ser�a mejor momento. S�nchez gobernaba tras la moci�n y su traici�n a D�az; Iglesias, aliado de S�nchez, jam�s pactar�a con ella que, perdida en su laberinto, s�lo pod�a confiar, por �ltima vez, en la inercia senequista y clientelar de sus paisanos. S�nchez inaugur� su glaciar costumbre de no derramar ni una l�grima por ning�n territorio. Aquella �ltima amarga victoria socialista en Andaluc�a permiti� a S�nchez erigir su particular alerta antifascista, proclamada antes por Iglesias y reconvertida hoy en alerta antitrumpista. La ca�da de D�az fue la primera y m�s sabrosa de las �nicas tres victorias de S�nchez -abril y noviembre de 2019-. Moreno, aupado por Ciudadanos, se instal� en San Telmo y recogi� el bast�n del tr�mite. Las elecciones de hoy constituyen una nueva diligencia administrativa, casi una rutinaria formalidad. Hoy la tercera fuerza es Vox y el partido que supera con holgura el 40% de los votos es el PP. Moreno gobernar� la Junta, presumiblemente en solitario. S�nchez y Montero se conformaban al principio con la ping�e conquista de que Moreno dependiera visiblemente de Vox. Moreno tiene perfectamente radiografiada a la sociedad andaluza, mientras que Montero permanece anclada a la imagen de la Andaluc�a que ella proyect�, gobern� y dej� asolada y se trastabilla con la narrativa que S�nchez pretende construir a trompicones en torno a Moreno ["Es como Ayuso pero en moderado"]. Montero ha sido una candidata fake y err�tica. Designada a la fuerza, ha centrado su campa�a en el funcionamiento de los servicios p�blicos, se envuelve en los "recortes" como hace dos d�cadas, abjura del logo y siglas de su partido, acusa a Moreno �de polarizar! y gestionaba un Ministerio obsequioso con Illa y los privilegios de Catalu�a. Realmente sus ignominiosos patinazos son lo de menos o son un retrato. Y de repente, ZP, que con cuajo, declara: "Lo peor que hay en democracia es utilizar las tragedias". T�, Zapatero. Moreno acierta cuando identifica su mayor logro. Ha cambiado la mentalidad de los andaluces. Ha inaugurado un ciclo dif�cil de revertir. Ha dotado a sus ciudadanos de autoestima y ha mostrado al resto de Espa�a la pujanza, el tes�n y las virtudes de la regi�n. Andaluc�a se asoma a la prosperidad y despacha del todo el adocenamiento subsidiado.