M�s de 6,8 millones de andaluces est�n llamados a las urnas este domingo para decidir el rumbo econ�mico y pol�tico de una regi�n que ha acelerado su progreso pero a�n tiene importantes retos que afrontar.Cada vez m�s lejos de los t�picos y de los estereotipos, Andaluc�a ha sufrido una profunda transformaci�n en las �ltimas cuatro d�cadas y media, desde que en febrero de 1980 un refer�ndum alumbrara su propio Estatuto de Autonom�a. Mucho ha llovido desde entonces en la regi�n desde el punto de vista social, pol�tico y econ�mico. Lo ha hecho en el marco de un proceso de metamorfosis todav�a en marcha pero que ya ha tra�do consigo una comunidad m�s din�mica, moderna y competitiva, proceso de convergencia que se ha acelerado en los �ltimos a�os, con crecimientos del PIB por encima del promedio nacional, y en los que cada vez ha ido quedando m�s atr�s lo que algunos denominaron en su d�a la cultura del subsidio en favor de otra basada en el esfuerzo y el trabajo.El resultado es que, como tercera mayor comunidad aportante al PIB nacional, con 234.218 millones de euros en 2025, seg�n el Instituto de Estad�stica y Cartograf�a de Andaluc�a (IECA), y aunque todav�a tiene por delante un largo camino por recorrer, Andaluc�a acorta distancias en su proceso de convergencia con otros territorios del pa�s. Entre 2018 y 2025, el PIB real de Andaluc�a creci� un 12,9%, seis d�cimas por encima de la media espa�ola (12,3%) y porcentaje tambi�n superior al promedio de la UE. Solo en 2025, la econom�a andaluza avanz� un 3,2% frente al 2,8% del conjunto de Espa�a.Andaluc�a es la regi�n m�s poblada de Espa�a con m�s de 8,6 millones de habitantes y la segunda en extensi�n por detr�s de la despoblada Castilla y Le�n, adem�s de ser la tercera que mayor actividad y riqueza econ�mica genera en el pa�s, magnitudes que ilustran el peso que la comunidad tiene en el conjunto del pa�s. Su mayor crecimiento en los �ltimos a�os se ha dejado notar tanto en su tejido empresarial, que se ha nutrido con nueva savia, como en su mercado laboral, irrigado con una significativa creaci�n de empleo.M�s tejido empresarialEn concreto, en 2025 se constituyeron en Andaluc�a 21.560 nuevas empresas, un 7,6% m�s que en el ejercicio anterior, mientras que la comunidad despidi� 2025 con 3,62 millones de afiliados a la Seguridad Social, la cifra m�s alta de ocupados de su historia. Adem�s, la regi�n ha ido aumentando su m�sculo exportador, hasta alcanzar unas ventas r�cord al exterior de 40.422 millones de euros el a�o pasado, siendo la �nica de las tres grandes comunidades exportadoras (junto a Catalu�a y Madrid) que concluy� el ejercicio pasado con super�vit comercial.En este giro subyace el esfuerzo acometido en los �ltimos a�os para, a partir de un entorno con presi�n fiscal decreciente y m�s favorable para el emprendimiento y la inversi�n empresarial, diversificar la econom�a andaluza apostando por la tecnolog�a, la innovaci�n y la transformaci�n de su tejido industrial. Un volantazo cuyos frutos ya se han empezado a recoger (su �ndice de producci�n industrial aument� un 8,8% en 2025 en contraste con el 1,3% del promedio nacional), pero a�n insuficiente para acortar con mayor celeridad la brecha con las comunidades m�s din�micas.En otras palabras, Andaluc�a es mucho m�s que campo, playa y grandes destinos tur�sticos, pero tambi�n es cierto que, pese al proceso de transformaci�n emprendido, los servicios y el turismo preservan su rol como "motores estructurales de la econom�a regional", seg�n el Observatorio Econ�mico de Andaluc�a, sectores a los que se a�ade el primario, esencial a�n para muchas familias andaluzas. De hecho, el sector primario representa todav�a el 6,5% de su PIB frente al 2,7% del promedio espa�ol, mientras que su industria manufacturera ronda el 7,4% versus el 11,9% del pa�s. Mientras, su tasa de paro, pese a haber disminuido con fuerza en los �ltimos a�os, todav�a ronda el 14,7%, casi cuatro puntos por encima de la media nacional.DesequilibriosEs innegable que Andaluc�a progresa y, en los �ltimos a�os, ha protagonizado un importante salto cualitativo y cuantitativo. Sin embargo, dado el retraso acumulado, est� obligada a esprintar m�s que el resto de comunidades para acortar las distancias que todav�a la separan, as� como abordar los m�ltiples retos y desequilibrios estructurales que a�n persisten. Por ejemplo, la necesidad de dar un impulso a�n m�s vigoroso al proceso de reindustrializaci�n en busca de un mayor de desarrollo de sectores con alto valor a�adido, junto a medidas para espolear la baja productividad.En este sentido, la Confederaci�n de Empresarios de Andaluc�a (CEA), que preside Javier Gonz�lez de Lara, reclama a los partidos pol�ticos de cara a la pr�xima legislatura que se garantice "un entorno adecuado que facilite el desarrollo de la actividad productiva"; el refuerzo de la colaboraci�n p�blico-privada; la creaci�n de un marco que permita fortalecer los sectores productivos y favorecer el crecimiento y la dimensi�n de las empresas", o adoptar medidas para "arraigar e impulsar" el talento en la regi�n, alineando la formaci�n de los perfiles profesionales con las necesidades reales del tejido empresarial. Y es que Andaluc�a, como otras regiones, se topa con la escasez de mano de obra en sectores como la construcci�n, la agricultura y la hosteler�a.M�s asignaturasEl listado de asignaturas pendientes no acaba ah�. En la regi�n persiste la necesidad de mejorar las comunicaciones entre sus ocho provincias; avanzar hacia un modelo tur�stico basado en la calidad y no en el n�mero ni la masificaci�n; abordar con mayor decisi�n el problema del acceso a la vivienda, un quebradero de cabeza generalizado en Espa�a, o el desarrollo de infraestructuras el�ctricas que permitan aprovechar todo el potencial de la comunidad en energ�as renovables, cap�tulo esencial para ganar competitividad y m�sculo industrial. Sin olvidar la necesidad de despejar las dudas sobre su sistema de salud. De hecho, para los andaluces la sanidad es el principal problema que existe actualmente en la regi�n, seg�n el �ltimo bar�metro del Centro de Estudios Andaluces; seguido muy de cerca por el acceso y el precio de la vivienda, y por el paro y la falta de trabajo, todos ellos con porcentajes superiores al 21%.