“Sería de desear que algunos fueran más limpios y que pagaran puntualmente”. “Cuando viajan hacia el sur, desesperan a los aduaneros: transportan cargamentos enteros de electrodomésticos, bicicletas y ciclomotores”. “La prensa refuerza clichés con titulares sensacionalistas sobre crímenes de extranjeros”. “Motivo de descontento entre las plantillas locales son a menudo también los beneficios adicionales concedidos a los inmigrantes”.

Son definiciones que recogen medios alemanes como Hamburger Echo o la revista Der Spiegel en reportajes de la década de 1960 sobre los españoles, griegos, italianos o turcos que fueron a trabajar a la locomotora europea, ávida de empleados en una década de desaforado crecimiento industrial. Solo en 1963, Alemania recibió 800.000 empleados extranjeros y calculaban que se necesitaban 600.000 más, según recogen informaciones de la época.

En España también hay en la actualidad necesidad de mano de obra. La patronal CEOE apoya la regularización de migrantes que ha aprobado el Gobierno. Su presidente, Antonio Garamendi, ha respaldado la medida ante la escasez de algunos perfiles profesionales, sobre todo en la hostelería y sector servicios. España es ahora la que requiere mano de obra del sur.