España es el país europeo que más inmigrantes ha recibido en los últimos años, un rasgo que explica la mitad del crecimiento económico de los últimos años y que ha permitido cubrir las demandas de mano de obra de las empresas. Sin embargo, el último trabajo publicado por Funcas advierte que estas llegadas no van a tener el efecto de rejuvenecimiento poblacional esperado, en tanto que los extranjeros que llegan al país están más envejecidos de media que los que van a otros países de la Unión Europea.

"La población inmigrante no es ya una población únicamente joven, sino una población algo menos envejecida que la autóctona" apuntan Héctor Cebolla Boado y María Miyar Busto, los autores que firman el estudio. España se sitúa a la cabeza de los países europeos donde los extranjeros de edad avanzada tienen un mayor peso, por detrás de Estonia, Chipre, Bulgaria o Letonia. El 18% de las personas que llegaron al país en 2024 tenían más de 55 años, lo que interpretan como un indicio de que el "efecto rejuvenecedor asociado a la inmigración podría estar reduciéndose en los últimos años".

Así, los investigadores identifican un cambio de patrón en el modelo migratorio español, por el que a pesar que el grupo de 20 a 35 años es mayoritario, lleva perdiendo peso desde la recuperación de la crisis financiera y especialmente, desde 2021. "El resultado es una distribución de edades más aplanada, y en términos relativos, más envejecida. No se trata, por tanto, de una anomalía coyuntural asociada a un origen específico o a un momento del ciclo, sino de una evolución clara del modelo migratorio" concluyen.