A medida que los discursos contra la inmigración se recrudecen con imágenes como las protestas en Torre Pacheco, en algunos sectores de la población crece la noción de que los extranjeros llegan al país a arrebatarle el trabajo a los españoles. Sin embargo, un estudio publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) este martes, desbarata esa tesis. Sostiene que los efectos de la inmigración sobre el mercado de trabajo en España suelen ser moderados, e incluso pueden ser positivos cuando los que vienen de fuera y los nativos están especializados en tareas distintas y aportan habilidades complementarias.

En el estudio, el profesor de la Universitat de les Illes Baleares (UIB), Ismael Gálvez Iniesta, analiza los principales enfoques para estimar el impacto de la inmigración sobre el mercado laboral y sintetiza los resultados más relevantes con un especial énfasis en el caso de España. Según los hallazgos basados en la metodología estructural, la inmigración puede ejercer cierta presión sobre salarios y empleo en grupos específicos, como los trabajadores menos cualificados, pero los efectos agregados suelen ser modestos o incluso favorables para el conjunto. Algunos modelos de esta línea muestran que la inmigración ha contribuido a ensanchar la oferta de empleo y favorecer el bienestar promedio del tejido laboral español. “Además, en contextos de crisis económica, como la Gran Recesión, la inmigración ha contribuido a mitigar el impacto negativo sobre el mercado de trabajo”, detalla el autor en el texto.