Abres los ojos por la mañana, apagas la alarma del móvil, y te pones a mirar las redes sociales. Desayunas revisando el Instagram. De camino al trabajo, con el semáforo en rojo, revisas los mensajes de WhatsApp, y alguna vez te han tenido que pitar para que avances porque la luz ha cambiado a verde. ¿Vas al baño? También con el móvil. ¿Trabajas en la computadora? Lo haces conectado a otro dispositivo.

Nos hemos convertido en esclavos de nuestra tecnología de la comunicación. Hemos invertido la historia, el problema de los humanos había sido la falta de información, la dificultad para almacenarla, transmitirla y enviarla a otras partes del mundo. Las computadoras e internet cambiaron esto, hicieron casitoda la información accesible al instante en todo el planeta, y eso es bueno. Pero ahora tenemos demasiados datos, no sabemos discernir y nos come tanta conectividad. Ha llegado el momento del detox digital.

Demasiado tiempo conectados y demasiada dopamina

No es que estos problemas sean nuevos. La primera persona que los investigó fue la psicóloga estadounidense Kimberly S. Young, ¡en 1998! Se dio cuenta de que internet generaba un uso compulsivo en los usuarios, posiblemente mediante la liberación regular y repetitiva de dopamina en el cerebro. Es decir, funcionaba exactamente igual que otras adicciones como la ludopatía o la adicción a la pornografía. Por ello, creó un pequeño test de ocho criterios para poder detectar esa adicción, basándose en los criterios de diagnóstico de juego patológico. ¿Te animas a hacer la prueba?