Visitar desiertos, playas y montañas sin cobertura, alojarse en hoteles ‘tech-free’ o viajar con agencias que prohíben el uso del móvil son algunos planes para practicar el detox digital
El nuevo lujo se llama desconexión. Una respuesta lógica a la saturación digital que padecemos. Pasamos casi siete horas al día conectados a internet. Nuestro descanso se interrumpe constantemente por notificaciones y nos persigue la ansiedad si no estamos “conectados” incluso en el rincón más remot...
o del planeta. En este mundo hiperconectado, se han convertido en todo un lujo las vacaciones sin wifi, sin mail, sin selfies, sin Stories, y sin consultar en todo momento a Google Maps. Esta necesidad de combatir la fatiga digital es la tendencia más potente e irreversible del turismo actual y ya hay incluso viajes en grupo para practicar el “detox digital”.
En realidad, basta con apagar el móvil para experimentar un viaje completamente diferente. Vuelta a las guías en papel, que ofrecen contexto a nuestros viajes y nos ofrecen una perspectiva global del destino. Vuelta a charlar con la población local en lugar de preguntar a la IA. Y vuelta a compartir directamente experiencias con otros viajeros. Viajar sin móvil, sin redes, sin conexión, puede ser el antídoto perfecto contra el agotamiento digital que se ha convertido en un problema mundial de salud mental. Muchos destinos, hoteles y experiencias viajeras ya se publicitan con este reclamo, pero también podemos encontrar propuestas a la vuelta de la esquina.






