El lanzamiento de ChatGPT en 2022 desencadenó el auge de la inteligencia artificial y provocó un coro de advertencias por parte de los líderes del sector sobre una inminente crisis laboral.

Más allá de que tengan motivos para ensalzar el carácter disruptivo de sus productos o de que el empleo en los países desarrollados se encuentre cerca de máximos históricos, el mensaje pesimista ya ha calado hondo.

Siete de cada diez estadounidenses creen que la IA dificultará la búsqueda de empleo; casi un tercio teme por su propio puesto.

La escasez de oportunidades laborales para los recién graduados, especialmente para los programadores, agrava el temor.

El pasado ofrece cierto consuelo a los preocupados.