CONTENIDO publicitarioParte de los animales traficados pertenecen a especies nativas amenazadas o en peligro de extinción.Las especies de fauna silvestre cumplen funciones ecológicas clave dentro de sushábitats. Foto: Área Metropolitana27.03.2026 17:53 Actualizado: 27.03.2026 18:04
El comercio y la tenencia de animales silvestres representan delitos que no solo infringen la ley, sino que también ocasionan un daño considerable al bienestar de las especies involucradas. Incluso las acciones bienintencionadas, como rescatar animales que parecen estar en peligro y que se comercializan en la vía pública o en lugares clandestinos, pueden contribuir sin saberlo a mantener activo el tráfico ilegal. Durante su traslado, estos animales sufren condiciones inadecuadas: permanecen hacinados, sin agua ni alimento, lo que provoca altas tasas de mortalidad.La captura directa de fauna silvestre se lleva a cabo mediante caza con redes invisibles, trampas o sedantes, así como a través de la destrucción de nidos y madrigueras para extraer crías. Estas prácticas no solo causan la muerte de los padres, sino que también afectan a otros miembros de la camada que dependen de ellos. Una vez en cautiverio, los animales viven bajo estrés constante, desarrollan problemas de salud y pierden instintos esenciales. La falta de un entorno natural y de estímulos apropiados altera comportamientos fundamentales, como la caza, las estrategias de defensa y la regulación de la temperatura corporal.El Valle de Aburrá es una subregión de tránsito y destino para fauna silvestre de otras regiones. Foto: Área MetropolitanaImpacto ecológico y sanitario del comercio ilícitoLas especies de fauna silvestre cumplen funciones ecológicas esenciales dentro de sus hábitats. Su desaparición interrumpe procesos naturales y genera desequilibrios en la cadena alimenticia, afectando a numerosas especies. Además, la introducción de animales silvestres en entornos domésticos sin controles sanitarios adecuados representa un riesgo significativo para la bioseguridad, facilitando la transmisión de enfermedades a otras mascotas y a los seres humanos.El Valle de Aburrá se ha convertido en una subregión de tránsito y destino de fauna silvestre proveniente de otras regiones del país. Por ello, hace un llamado a la no tenencia de estos animales. En los últimos cuatro años, más de 3.000 individuos han sido atendidos en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, de los cuales más de 4.000 fueron víctimas del tráfico ilegal. Entre las especies más afectadas se encuentran las tortugas morrocoy, hicoteas, de caja, palmeras y brasileñas, con un total de 2.961 individuos; las loras frentiamarillas, barbiamarillas y frentirrojas, con 1.104 ejemplares; los pericos reales, con 769; los canarios silvestres, con 369; las boas, con 214; los sinsontes, con 125; las guacamayas, con 97; los titíes cabeciblancos, con 79; y los monos cariblancos, con 53, entre otras.Este delito puede reportarse a través de los canales ofic del Área Metropolitana del Valle de Aburrá Foto: Área MetropolitanaAvances en control y sanciónEl tráfico de fauna silvestre tiende a intensificarse durante las temporadas vacacionales; por ello, en Semana Santa se refuerzan los operativos de vigilancia en terminales de transporte, vías, parques e iglesias, en coordinación con el Comité Interinstitucional de Flora y Fauna Silvestre de Antioquia (CIFFA).Gracias a estas acciones y a la participación de las personas, entre 2024 y hasta la fecha, el CAVR ha recibido 4.607 animales provenientes del comercio ilegal, de los cuales el 79,7 % corresponden a entregas voluntarias, reflejando un aumento en la conciencia ciudadana sobre la tenencia responsable. El 20,3 % restante proviene de incautaciones, fruto de denuncias ciudadanas y del compromiso institucional.La legislación vigente, Ley 2111 de 2021, establece que la tenencia, extracción, movilización y comercialización de fauna y flora silvestre puede acarrear penas de cinco a once años de prisión y multas de hasta 100.000 Salarios Mínimos Legales Mensuales (SMLMV), lo que refuerza la importancia de denunciar y evitar estas prácticas ilícitas. De hecho, este delito puede ser reportado a la línea de la Policía Nacional o a través de los canales oficiales del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, en caso de evidenciarse en el territorio metropolitano. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







