Otras ocho comunidades barajan sumarse a la medida para frenar unos sistemas que amenazan la credibilidad de la prueba

Las alarmas están sonando y las universidades empiezan a reaccionar ante la amenaza que supone para la credibilidad de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) el aumento en el uso de dispositivos tecnológicos para copiar aprovechando la potencia de la IA. Cuatro comunidades autónomas emplearán en la próxima convocatoria de la Selectividad, en junio, detectores de frecuencia para descubrir a los alumnos que utilizan aparatos

r-en-examenes-de-universidad-con-una-facilidad-nunca-vista.html" data-link-track-dtm="">como los nanopinganillos que no se ven a simple vista (hay que sacarlos del oído con un imán) para escuchar las respuestas que les dictan desde fuera del aula, usando el teléfono móvil como antena: Galicia, Murcia, Cataluña y Aragón.

Ocho autonomías también estudian aplicarlo en esta edición de la PAU. Se trata de Andalucía, Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra y Euskadi, que ha advertido a los estudiantes que el personal que vigila la prueba “en todo momento puede hacer uso de detectores de frecuencias que fácilmente localizan dichos dispositivos no autorizados”. El castigo que los tribunales de la PAU prevén aplicar a quienes sean descubiertos con estos sistemas es, en general, el más severo: la anulación de toda la prueba, no solo del ejercicio en el que el estudiante haya sido sorprendido.