Fórmulas similares a la aprobada en Cataluña ante los crecientes problemas de convivencia han fallado en otros países

La conflictividad ha aumentado en los centros educativos, al menos en parte de ellos, tanto en Cataluña, donde la Generalitat ha puesto en marcha un polémico plan piloto para desplegar de forma permanente agentes de los Mossos d’Esquadra en 13 institutos de secundaria especialmente conflictivos, como en el conjunto de España. “Los problemas han aumentad...

o, no tiene sentido engañarse. ¿Por qué? Porque cada vez hay más pobreza. Tenemos alumnado que arrastra situaciones muy complicadas y que a veces explota en los centros. Los institutos son un reflejo de lo que es la sociedad, y hay barrios con mucha presión social”, afirma el exdirector de un centro de alta complejidad catalán, que pide que no se publique su nombre por el puesto que ocupa ahora.

Hasta no hace tanto, hablar de un aumento de la conflictividad formaba parte, sobre todo, del discurso de la derecha. Sin embargo, ha dejado de ser así. Organizaciones sindicales y de familias de todo el arco ideológico, y desde Barcelona hasta Sevilla, lo ponen cada vez más sobre la mesa. No como un problema generalizado, pero sí como uno grave que se concentra en algunos centros educativos y cierto perfil de alumnado.