La incorporación de agentes en 13 centros educativos de Cataluña responde a una situación de tensión pero no puede volverse permanente ni sustituir a las inversiones pedagógicas

Al integrar a agentes de los Mossos d’Esquadra en 13 institutos de secundaria de Cataluña para prevenir y afrontar episodios de violencia juvenil, la Generalitat intenta responder a la existencia de algunos focos de violencia y tensión en estos centros educativos. Por falta de medios o formación, la propia comunidad pedagógica no ha podido dar respuesta...

a esta situación. Los agentes desplegados no irán armados ni uniformados, y dispondrán de una preparación específica para mediar en conflictos. Solo se incorporarán a petición de las direcciones, y la labor que ejercerán será más de prevención y mediación que de intervención armada en el sentido que se asocia a una fuerza policial.

El recurso a los Mossos para pacificar escuelas conflictivas envía un mensaje inquietante. Primero, sobre la convivencia degradada en algunos centros, con un cuerpo docente que se declara superado dentro y fuera de las aulas y que denuncia una escasez de recursos y una remuneración insuficiente. Y segundo, sobre la falta de otras opciones que no sea el policial.