El responsable de un instituto que participa en la prueba piloto defiende que la figura del agente puede ayudar a prevenir conflictos y asesorar a los alumnos

El plan para introducir, de forma estable, agentes de los Mossos de paisano en varios institutos catalanes ha despertado una fuerte polémica y oposición entre parte del profesorado. Pero también hay voces a favor de la iniciativa. Una de ellas...

es el director del Institut d’Ostalaria Les-Val d’Aran, Manuel Rodríguez, uno de los participantes en la prueba piloto. “Estamos totalmente de acuerdo con experimentar y buscar fórmulas para conseguir una sociedad más segura y una imagen más cercana de los agentes”, asegura el director.

La prueba piloto impulsada por el Departamento de Educación busca desplegar media docena de agentes en 14 centros, todos ellos institutos -aunque dos son instituto escuela y dos centros de FP- ubicados en L’Hospitalet, El Prat, Sabadell y varios de las zonas de Vic, la comarca del Urgell y la Val d’Aran. La idea es que los agentes, que irán de paisano y sin arma, estén de forma estable en los institutos y colaboren con los equipos directivos para promover políticas de prevención y mediación de conflictos, y mejorar así la convivencia. Pero la medida ha generado mucha polémica y, especialmente, oposición entre parte del profesorado, que ha derivado en protestas ante las puertas de algunos de los centros participantes. El ambiente se ha tornado tan tenso que al menos ocho institutos han pedido ya abandonar la prueba.